La novia del colaborador de Mediaset, Kiko Matamoros, ha querido hablar sobre las consecuencias de su trastorno alimenticio, enfermedad que sufrió en plena adolescencia y le ha marcado en su forma de cuidarse. La joven llegó a pesar tan solo 39 kilos.

La joven, aprovechando el tiempo libre gracias al confinamiento por el COVID-19, ha querido aclarar de forma tajante todo lo que se dice sobre ella y explicar, en primera persona, cómo sufrió la anorexia nerviosa.

La joven nunca ha ocultado que durante la adolescencia sufrió un trastorno alimenticio

Pero, nunca había hablado de manera pública sobre esa delicada etapa.

Dejando a un lado todas las críticas que recibe a través de sus perfiles por su físico, Marta ha querido dejar claro que desde que es una niña siempre ha sido muy delgada y atlética. Pero, cuando llegó a la adolescencia su auto-exigencia le hizo caer en un peligro pozo aunque ha sido capaz de salir muy fortalecida por todo ello.

La joven siempre ha sido una persona muy exigente y que busca la perfección, por eso recuerda como sufrió esa dura enfermedad entre los 13 y los 17 años de edad. Con 1,73 metros de altura, la joven pesaba tan sólo 49 kilos. Legó a obsesionarse por culpa de los problemas que tuvo con su grupo de amigas de entonces en Granada. Había vivido en las Islas Canarias, al volver no logró adaptarse bien y sufrió varias inseguridades que provocaron la enfermedad.

En cuatro años, había perdido un total de diez kilos.

Marta está convencida que las personas que peor lo pasaron fueron su madre y su hermana

No solo decidió curarse por su estado físico, también por el dolor que estaba provocando a su familia. La influencer reconoce que les hizo la vida imposible a su madre y a su hermana.

Marta está convencida que ellas fueron las que peor lo pasaron por sentirse impotentes al no poder ayudarle. La joven era muy consciente de que tenía un problema, pero no quería curarse.

Cuando decidió salir, le costó mucho más de lo que esperaba ya que ella misma se saboteaba. Después, cuando salió de la anorexia, la joven pasó unos meses complicados ya que se alimentaba mal y se hinchaba a comida, ya que sufría ansiedad.

Estuvo cinco meses a base de atracones y eso le provocó aumentar un total de veinte kilos. La modelo es muy consciente de todo lo que ha vivido, el duro proceso al que ha tenido que enfrentarse y recuerda ese momento sin ningún tipo de pudor.

Hoy en día la joven está curada totalmente, es consciente que es una enfermedad mental que nunca desaparece y contra la que va a tener que luchar siempre. Finalmente, ha querido transmitir un mensaje a sus seguidores y a las personas que la critican por su físico: nadie tiene derecho a juzgarla y hay que alegrase cuando una persona tiene éxito.

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