Ana María Aldón fue la gran sorpresa en la lista de concursantes de “Supervivientes 2020”; pero, su aventura podría llegar a su fin mucho antes de lo esperado. La mujer de José María Ortega Cano tendrá que asistir a un juicio la última semana del mes de marzo.

No se sabía; pero, “La Razón”, ha publicado un hecho que podría cambiar completamente la aventura de la mujer de José María Ortega Cano, ya que, la diseñadora tiene que sentarse ante el juez a finales del próximo mes de marzo con el juez y estará obligada a abandonar la isla, inicialmente temporalmente, volver a España y hacer frente a sus responsabilidades legales.

La razón por la cual la mujer de Ortega Cano tendrá que sentarse ante un juez es por una demanda de Emilio Salinas que fue el diseñador de su traje de novia. El diseñador le ha reclamado la cantidad de 9.600 euros por no haber cumplido un contrato de intercambio de publicidad que se acordó por el hecho de que la pareja formada por Ana María Aldón y José María Ortega Cano iban a vender su boda a una conocida revista que publicó un extenso reportaje sobre la ceremonia.

El proceso judicial se inició el pasado mes de noviembre del año 2018

El acuerdo incluía que el diseñador se ocuparía del diseño, de aportar los materiales, la confección, las distintas pruebas y el ajuste de los dos trajes que iba a lucir Aldón durante el enlace y que iba a exhibir en las páginas de la conocida revista.

A cambio de no pagar el vestido ni los servicios del diseñador, Salinas sería mencionado en dicha publicación, en un reportaje que los recién casado habrían vendido a muy buen precio. Se trataba de un contrato de colaboración en el que el nombre del diseñador, Emilio Salinas, aparecería como autor de los dos magníficos trajes que luciría Ana María durante ese gran día con todos los focos hacia el vestido y en una publicación tan importante.

Tres mil flores bordadas

Incluso, hay un pie de página del reportaje donde se asegura que Ana María utilizó tres mil flores bordadas, tres meses de trabajo para lograr crear su vestido de novia.

Ni mención del diseñador en ninguna de las páginas del reportaje, solo auto-promoción de la estudiante de diseño., Ana María Aldón.

Aunque es cierto que el diseñador no tiene ningún contrato físico firmado por ambas partes, aporta dos personas que fueron testigos de las reuniones entre ambas partes, además de adjuntar facturas, reportajes previos que se realizaron en el taller del diseñador y una serie de documentos que demostrarían que el diseñador dice la verdad.

También, ha querido incluir en la demanda las conversaciones por Whatsapp que mantuvo durante todo ese período con la demandada

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