Ayer por la tarde, la hipocresía de la de Paracuellos quedó al descubierto gracias a un micro abierto.

Si nos paramos a pensar un poco, no parece lógico que a estas alturas Belén Esteban [VIDEO] la pifie de esta forma, por lo que podemos suponer que, a lo mejor, son ciertos los rumores que apuntan a que no solo sus compañeros están cansados de sus salidas tono y de su afán de protagonismo a base de gritos y paseos por el plató, sino también sus jefes. O eso o hay una ‘mano negra’. ¿Pero cuál?

Carlos Lozano la Némesis de Belén Esteban

La colaboradora no soporta que nadie la ponga en su sitio diciéndole lo que hace mal y que no gusta a todo el mundo, adopta una actitud falsamente humilde diciendo que lo comprende, pero no es así y por dentro se reconcome.

Para quien no esté al día de la mitología griega, Némesis es la diosa de la justicia retributiva. Ella se encargaba de castigar a los soberbios y a los que se saltaban las normas. La audiencia envía sus quejas y Carlos se encarga de repartir estopa. Es la Némesis de Belén Esteban [VIDEO] y de la pandilla merendilla.

Entre las muchas carencias de la de Paracuellos está su falta de empatía (la falta de acercamiento a Olvido Hormigos en el fallecimiento de su padre para darle el pésame es un ejemplo bien cercano) y el creerse el ombligo de Mediaset. Cierto es, que han aprovechado su ligereza neuronal para hacérselo creer, pero eso no la disculpa.

Y claro, llega Carlos Lozano que tiene todo lo que a ella le falta (cuidado, que con eso no quiero decir que Carlos sea la octava maravilla del mundo) y al verse cuestionada y claramente contra las cuerdas en el “Sábado Deluxe” donde se suponía que se lo iba a merendar quedándose sin saber que decir, enfureció y así sigue.

Es realmente asombroso ver como sus fans más acérrimas argumentan que se quedó callada porque no quiso entrar al trapo. Sí señoras, va a ser eso. Ahora a la falta de recursos mentales y lingüísticos se le llama “no entrar al trapo”.

Un recibimiento que sigue trayendo cola

El primer día, Belén Esteban y sus más cercanos acólitos recibieron al “Defensor de la audiencia” con una hostilidad manifiesta y una falta de educación supina.

Ella incluso se permitió sentarse dándole la espalda que es lo mismo que hacía “Copito de nieve” cuando algo no le interesaba, dejando al público que lo visitaba en el Zoo de Barcelona con dos palmos de narices. “Copito” nos hacía gracia. Belén Esteban, no tanto.

Espoloneados por ella, la mayoría de los colaboradores se lanzaron directamente a la yugular del presentador que tuvo para todos y el clima de confrontación fue creciendo, hasta que se optó por reconducir la situación, que ya sabemos aquello de “Lo bueno si breve, dos veces bueno” y como bien dice Carlos: “Si hay que ir a una refriega, se va, pero hacer daño porque sí no es mi estilo”.

El micro de la vergüenza

Y llegamos a la tarde del jueves 28 de Febrero en la que de nuevo Carlos Lozano entraba en plató para hacerse eco de lo que la audiencia reclama a los colaboradores.

Mientras todos se acomodaban para recibir al presentador, ella se dirigía al director del programa y esto es lo que captó el micro abierto: “Tú me conoces. A mí no me pongáis a este tipo que me provoca muchísima tensión”.

Si lo que pretendía la Esteban era no estar en plató al mismo tiempo que Carlos, el tiro le salió por la culata. Le debieron decir que 'de verano' y la pudimos ver incorporarse a su puesto de trabajo a continuación con la cola entre piernas, hipotéticamente hablando, claro.

Saludó muy correctamente a Carlos, demasiado tal vez. Y no solo eso, volvió a intentar mostrar un lado humilde que no tiene, dando la razón en todo a la audiencia: “Le voy a decir desde aquí al señor director, al de abajo y al de arriba, que llevan razón. Es verdad que estoy en medio y como somos muchos colaboradores, me voy a callar y que hablen mis compañeros

Leyendo entre líneas, lo que se desprende es que en realidad lo que hizo fue una advertencia ya que está convencida, porque así se lo han hecho creer, que si ella no habla el programa se hunde.

Ayer la cogieron con el carrito del helado y ha mostrado de nuevo su verdadera cara. Hoy le han dado fiesta. Sacad vuestras propias conclusiones.