Aficionados al anime o no, la animación japonesa es algo que parece estar a la orden del día en Netflix, plataforma que no ha dejado de motivar la inclusión de títulos orientales de todo tipo en su catálogo. Un catálogo del que queremos haceros partícipes o al menos tomar plena consciencia de lo que os estáis perdiendo tanto si estáis familiarizados o no con el género nipón, poniendo a vuestra disposición todas y cada una de las siguientes joyas de la cinematografía animada:

1. La tumba de las luciérnagas (1988, Isao Takahata)

Más conocida en Japón como “Hotaru No Taka” es una de las joyas de Studio Ghibli que no fue dirigida por su padre fundador Hayao Miyazaki, sino por su compañero de fatigas Isao Takahata.

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Quizás es por esto que La Tumba de las Luciérnagas no sea un título tan memorable como El Viaje de Chihiro (2001), Mi Vecino Totoro (1988) o La Princesa Mononoke (1997).

La Tumba de las Luciérnagas fue consagrada como una de las películas más humanas de la historia de la animación global.

En ella Seita, un joven de 14 años japonés muere de inanición para encontrarse con el espíritu de su hermana pequeña, Setsuko. Ambos iniciarán un viaje retrospectivo y hermoso por su pasado, uno teñido por la crudeza de la Segunda Guerra Mundial así como por el terror atómico que se ceñía sobre el archiìélago japonés. Un relato emotivo, y tremendamente duro, que triunfa conjugando la fragilidad humana con la brutalidad de la guerra.

2. Berserk: La Edad de Oro I, II y III (2012-2013)

Pese a tratarse de una trilogía, cabe considerar esta tríada de largometrajes como un único groso fílmico capaz de engrosar una de las sagas más míticas de la serie Berserk. Logrando no solo esto sino además acercando el retrato más fidedigno al arte de Kentaro Miura, autor y creador de la obra.

Primer referente ineludible de la saga Dark Souls para muchos, Berserk muestra la podredumbre tan explícita propia de ese particular mundo de fantasía medieval tan atroz que construye, donde las atrocidades acontecen allá donde miremos.

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Guts, su protagonista es engendrado en un pretexto que no solo lo tiñe de sangre, sino que lo distorsiona hasta difuminar la dualidad entre su percepción como humano y bestia. Un guerrero que deberá enfrentarse a toda clase de amorfismos y monstruosidades, cuyo final acabará conduciéndole a algo que lo supera en todos los aspectos. El viaje o la epopeya del héroe llevada a la máxima expresión.

3. Ghost In The Shell: Innocence (2004, Mamoru Oshii)

Continuación de la emblemática primera parte, donde Batou, secundario de la antológica joya de la animación que regalaba Ghost In The Shell (1995) ahora asume todo el peso protagonista de una trama que lejos de languidecer vuelve a ganar fuerza nueve años después. Paradigma del cyberpunk animado cuya influencia llega hasta nuestro día en Series actuales y visibles en la plataforma Netflix como Psychopass (2012, Gen Urobuchi), esta vibrante secuela no dejará indiferente a nadie.

Una inmersión de lleno en un futuro utópico donde la conciencia de las máquinas se confunde con el raciocinio humano.

Si disfrutaste con la primera entrega o simplemente estás familiarizado con las obras de Isaac Asimov, no puedes perdértela.

4. Gurren Lagan I y II (2008-2009, Hiroyuki Imaishi)

Gurren Lagan: El fin de la infancia (2008) y Gurren Lagan: Las luces del cielo son estrellas (2009), son junto con Berserk La Edad De Oro otro ejemplo de películas recopilatorias de una serie de anime de forma completamente fidedigna. Como no podía faltar un ejemplo de ”mechas”, (como Evangelion, Ideon, Mazinger Z) ni una correspondiente dosis de robots gigantes armados hasta los dientes en esta lista, Gurren Lagan es el exponente contemporáneo más distendido.

Serie altamente recomendada y de incorporación a Netflix más reciente, ambas películas conforman el aglutinante de los 27 capítulos que componían la serie original. ¿Que de qué trata? La Tierra ha sido conquistada por el rey Espiral, Lordgenome, desertando a la humanidad a las profundidades de la tierra. Es esta constricción, desprecio hacia la misma la que la invitará a alzarse con todo lo que tiene, empezando por Simon, un joven excavador.

5. Final Fantasy VII: Advent Children (2005, Tetsuya Nomura)

Los fans de una de las mayores sagas de la historia de los videojuegos están de suerte, pues Advent Children es la latencia fílmica de la trama que desdibujaba fielmente su séptima entrega. No solo está dirigida por el director que creó una de sus entregas más legendarias sino que continúa la trama del videojuego, transmigrando los bits y los píxeles a una animación por CGI bastante avanzada para su época.

Los protagonistas son sin lugar a dudas Cloud Strife, protagonista original del videojuego, y su némesis: Sephirot. El bien contra el mal, la luz y la oscuridad enfrentados desde una delicadeza hasta ahora nunca antes vista. Tanto si eres fan de la saga como si no, la sensibilidad de Nomura está servida en este filme.

6. El Jardín de las Palabras (2013, Makoto Shinkai)

Autor de la inolvidable 5 centímetros por segundo (2007), Viaje a Agatha (2011) o Your Name (2016), Makoto Shinkai trae este medio metraje de algo más de 45 minutos que destaca su profunda vinculación al género dramático-romántico.

El drama tiene lugar durante la temporada de lluvias de Japón durante el mes de junio. Takao es un aprendiz de zapatero que desarrolla sus bocetos diariamente en un jardín. Allí cierto día conoce a una mujer algunos años mayor que él, con la que comenzará a construir una misteriosa y cautivadora relación. Con tendencia a lo lacrimógeno, Shinkai no decepciona en esta obra que destila un amor por la sensibilidad que solo el genio nipón es capaz de imprimar de un modo tan personal en sus obras.

7. Akira (1988, Katsuhiro Otömo)

Titán de titanes. La obra primigenia por antonomasia y que pasaría a consagrar la animación japonesa como objeto de estudio, además de como una de las principales formas de expresión emergentes a explotar durante el siglo XX.

Magistral para la gran mayoría, sobrevalorada para unos pocos: Akira no deja títere con cabeza dejando claro por qué ha sido aclamada por la crítica durante décadas. Obra de animación por la que todo no iniciado al anime debería comenzar. Los códigos, los mensajes de esta forma de arte están ahí, y pese a acarrear aún su personalidad tan ochentena, sigue encandilando. La trama no merece ser descrita, sino descubierta por quienes deseen adentrarse de lleno en una de las películas con más carácter de la animación.