Un actor de Venezuela, acudió a un programa de televisión que consistía en una serie de preguntas que el joven debía contestar correctamente. En una de las preguntas el actor no respondió acertadamente y un fallo en el sistema provocó que lo electrocutaran.

El reto en sí consistía en que el joven actor de una famosa telenovela se sentara en una especie de asiento que incrementaba la corriente eléctrica cada vez que no respondía una pregunta de la manera correcta. El actor y todos los presentes estaban disfrutando el juego o reto entre risas cuando de repente una de estas corrientes actuó de una forma brutal provocada por un fallo técnico, nadie se percató de lo ocurrido hasta el joven empezó a mostrar síntomas de estar verdaderamente afectado por el chispazo.

Automáticamente la cadena de televisión dejó de emitir el programa, y un doctor lo atendió mientras lo trasladaban a un hospital para la recuperación.

Este hecho ha hecho saltar todas las alarmas, ya que cada vez se están viendo más programas que ponen en riesgo la salud de sus participantes simplemente por el hecho de aumentar sus seguidores.

Este tipo de programas se están ganando detractores y con este tipo de cosas la cifra solo va en aumento, algo parecido ocurre con los retos virales, como el reto del agua ardiendo, el reto de la ballena azul o el ya famoso reto de un youtuber que consistía en aplicar desodorante en spray cerca de la piel el máximo tiempo posible para ver quien aguantaba más, en algunos de los casos, algunas personas tuvieron que recibir asistencia médica llegando a estar ingresadas algunas de ellas por quemaduras leves y graves.

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La preocupación aumenta cuando las personas que hacen este tipo de actos son adolescentes o preadolescentes en casi su totalidad, haciendo que la preocupación de los padres por intentar proteger a sus hijos se vea quebrada ante la cantidad de información falsa o retos virales circulan por la red, sin que ellos puedan hacer nada por evitarlo.

Los expertos aseguran que la mejor manera para evitar este tipo de desgracias es conversar con los hijos, sin intentar evitar el tema, ya que consideran que si los jóvenes tienen acceso a la información de primera mano y un adulto de confianza como pueden ser sus padres les resuelve sus dudas estos pierden interés en este tipo de retos, mientras que si el tema se evita por miedo a que el joven se interese el joven buscara información en otra parte, ya sea en sus amigos o en la red y encontrará quizás las respuestas equivocadas.