El ganador de Supervivientes, José Luis, pasa por uno de los mejores momentos de su vida. Apenas unos días después de haber empezado a disfrutar su premio de 200.000 euros como ganador de SV 2017 y de recuperado su vida familiar tras tres meses aislado en el Caribe hondureño el manchego volvía a la televisión este fin de semana.

Lo hacía para ser entrevistado por Toñi Moreno, en Telecinco, en el programa "Viva la vida" y para hablar de su paso por el concurso, de su vuelta a la normalidad y, también, para recordar su paso por Masterchef -donde fue tercero- y cómo era su vida antes de decidir apuntarse al talent show culinario que le cambiaría la vida.

No te pierdas las últimas noticias Sigue el canal Supervivientes

En un ambiente ameno, tras una charla repleta de sonrisas que delatan que José Luis está más que feliz con la suerte de vida que le está tocando vivir sin saber muy bien por qué, la cosa se empezó a tornar mucho más seria cuando salió el tema de su infancia.

Algo que sólo su círculo más íntimo conocía y que decidió revelar a todos sus fans.

En un momento dado este expresó que cuando tenía 10 años tuvo que dejar de estudiar para llevar dinero a casa "cogiendo cartón" de los puestos de los mercadillos que lo dejaban cuando concluía su jornada laboral y vendiéndolo a "5 pesetas el kilo" dándole a su madre los mínimos beneficios que acababan reportándole las duras jornadas de recogida de cartones.

Un tiempo pasado que este no quería recordar con dolor, sino más bien con la alegría que le daba ver cómo las cosas se han ido enderezando hasta poder construir una familia asentada ya en una clase media que no pasa penurias. Eso sí, en el camino, y tras dejar la escuela, José Luis no dudó en trabajar de cualquier cosa que le ofreciesen o saliese por ahí.

Tanto fue así que este, como le narró a Toñi Moreno, trabajó como pastor, como camionero y otros muchos más empleos que iban y venían hasta que encontró en la pintura industrial el camino que le permitió hallar la estabilidad y que duraría hasta el día de hoy. Y es que, sabedor de que de los 200.000 la mitad se los llevará Hacienda y hay huecos que tapar, de retirarse de su trabajo, por ahora nada de nada.

José Luis y la pobreza de su infancia

Si hay un adjetivo, además de buena persona, que se repite entre los que le conocen ese es el de trabajador. A José Luis no sólo no le duelen prendas en trabajar de cualquier cosa, sino que lo hace con toda la dedicación que cada empleo exige y con una sonrisa. Una sonrisa con la que se ganó a la audiencia de SV 2017 y que todavía le dura.