Este cronista pasó la Nochebuena en casa de unos amigos en las afueras de la gran ciudad, invitado por ellos a última hora, y aunque ellos eran una familia de ideas tradicionales, que votan al partido de Rajoy o a uno parecido, no pusieron la #Televisión a la hora del discurso del Jefe del Estado actual, Felipe VI. Es más, creo que ni lo echaron de menos.

Y a mis parientes, tampoco parece que les interese mucho lo que el Monarca diga en su discurso. No por que no les caiga bien, simplemente porque, como dije otras veces aquí, #Felipe VI carece del carisma de su padre, y de ello querría hablar aquí.

Han aparecido los índices de audiencia de su último Mensaje de Navidad, y la cifra ha sido inesperada: 5.822.000 espectadores, contabilizando el total de las cadenas que lo emitieron un 57 % de media.

Es decir, el menos visto en 18 años, contando los de su padre Juan Carlos I.

En medio de la polémica de TV3 por no querer emitirlo en su primer canal y relegarlo al Canal 3/24, especializado en noticias al estilo CNN, parece ser que la cadena pública catalana tenía razón: la audiencia general en Cataluña ha sido muy baja, y tampoco hubiera subido mucho si TV3 lo hubiera emitido. El año pasado, TV3 sólo tuvo un 3 % de audiencia con el discurso, y este año parecía que tendría menos que el Canal 24 Horas, por ejemplo, o la TV local de mi pueblo.

Además, la equivocada elección de temas, como olvidarse de la violencia machista y acordarse sólo de las víctimas de las recientes inundaciones, olvidar tratar la corrupción (donde están implicados su hermana y su cuñado) o tratar otros como si estuviera dando el sermón en una iglesia ante sus feligreses, aparte de su lenguaje rimbombante y anticuado, que necesita a gritos un nuevo estilo, Felipe VI sigue fallando en lo que su padre sabía, darle un estilo más dinámico, quizá porque su campechanía le hacía más cercano, y no porque su imitación por los humoristas sea más apetecible que la suya.

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Esta vez, la estética del lugar elegido ha sido mejor elegida, sin ese extraño sofá rojo que recordaba al de los Simpson, o de aquel enorme palacio en donde él parecía pequeñísimo. Pero sigue fallando el contenido. El del discurso.

No entraré en que todo parecía más preparado para un discurso de Rajoy que del Monarca, sino que no tiene capacidad para conectar con el pueblo, con el estilo de hoy. Ya lo demostró cuando era Príncipe, con unos discursos que dormían a las ovejas y un tono de voz monocorde, que casi pide a gritos que sea su mujer Letizia quien los lea, mucho más capacitada que él para la oratoria, aunque su estilo sea el de leer noticias.

Volviendo a las audiencias, fue en Castilla-León donde fue más visto el discurso, más del 70 %. Pero desde su primer discurso de 2014, el interés por escuchar al Rey ha ido bajando cada año, desde los 8.241.000 espectadores y 73,4% de share de aquel año hasta ahora. El año pasado perdió millón y medio de espectadores, y este año, más de 800.000.

El “Polònia” de TV3, que sabe satirizar al Rey como hizo con su padre, sugirió en un sketch que Felipe VI debería imitar a los youtubers, es decir, a esos frikis que cuelgan vídeos en esta plataforma y así llegar mejor a la gente de la calle. Después de varios surrealistas intentos, casi lo consigue.

#Mensaje Navidad del Rey