El undécimo debate de Gran Hermano 17 empezaba con la aparición estelar de Clara, la última expulsada del programa. Tras perder su duelo contra Adara, a la que algunos osan referirse como la protegida del programa, Clara no supo asumir su derrota y no dudó en cargar contra ella en su despedida de la casa, diciendo que "cada víctima tiene su verdugo, y ahora tú tienes que buscarte a uno nuevo". Tal mensaje demostró el reventamiento interno de la madrileña, la cual no supo asumir que si Adara sigue en la casa no es por hacerse la víctima, sino por el cariño y apoyo de la audiencia.

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Que Adara se haga la víctima es un argumento muy sencillo y fácil típico de aquellos que no ven el programa o que sólo ven lo que les interesa. Adara no se hace la víctima.

Adara ha sido víctima de sus compañeros, los cuales cargaron contra ella desde el momento en el cual ella fue abucheada desde el plató en una de las primeras galas. Tras eso y creerla débil, sus compañeros empezaron su campaña anti-Adara, provocando conflictos y buscando momentos para ganar puntos a través de enfrentamientos con ella. La sorpresa para todos ha llegado en este punto del programa al darse cuenta de que se ha dado la vuelta a la tortilla y que la que ellos creían la rival más débil ha resultado ser la posible ganadora de Gran Hermano 17.

Adara es víctima por haber tenido que escuchar descalificaciones e insultos hacia ella y por el continuo desprecio que le hacen sus compañeros. Por no mencionar el juego de Miguel, cuyo papel logró desestabilizarla y hacerle perder el control en más de una ocasión.

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Pero, al contrario de lo que la mayoría piensa, su historia de celos con Miguel es lo que menos impacto ha tenido en el victimismo de Adara. Prácticamente todos los concursantes (a excepción de Meritxell) que quedan en la casa todavía no han asumido que las cosas han cambiado desde las primeras semanas del concurso y que los que ahora están en la cuerda floja son ellos.

Volviendo al debate 11, Clara no dudó en mostrar su poca deportividad cargando contra los dos principales rivales de Adara, Miguel Frigenti y Carmel Alcayde, atacándoles y acusándoles de poco profesionales. A esto se le sumó Ylenia, personaje de Gandia Shore, cuyo principal defecto es trabajar como comentarista en un programa que ni siquiera ella misma sigue. A lo mejor Clara debería empezar a preguntarse por qué está fuera de la casa mientras que Adara sigue dentro y con un apoyo que va creciendo semanas tras semana. No podríamos imaginarnos la cara de Clara y de todos los ex-concursantes que quieren a Adara fuera si fuese ésta última la gran ganadora de la edición.

No sería sorprendente que se gastasen todo lo ahorrado en el concurso votando a otro finalista para evitar el triunfo de la que muchos ven como la gran protagonista de la edición.

Como todo, sólo el tiempo dará o quitará la razón. Y en este caso, el tiempo límite es la gran final de Gran Hermano, la cual está muy cerca, tal como dijo Jorge Javier Vázquez en la última gala. Si todo va según lo previsto, las votaciones en positivo empezarían el jueves 24, en cuya gala se expulsaría a uno de los tres nominados de esta semana (Simona, Meritxell o Adara) y al concursante que reciba menos apoyo, dejando el número de personas que viven en la casa de Guadalix reducido a cinco. Se presenta una futura gala muy interesante y llena de sorpresas, incluyendo la gran gala de los familiares, momento histórico de cada edición de Gran Hermano.