Y se quebró todo. Al parecer la producción del Reality de Gran Hermano 17 no tolera más la situación vivida entre los participantes que comparten espacio en la casa de Guadalix de la Sierra y a través de la voz del programa les dio una llamada de atención como si fueran niños rebeldes que no saben comportarse.

Tras varias semanas en las que hemos visto innumerables peleas, una más fuerte que la otra, con discusiones de nunca acabar, gritos y llantos de desesperación, pareciera que esta edición se asemeja más a un programa de supervivencia que de convivencia, se les dio una reprimenda al grupo completo haciéndoles ver el porqué sus actitudes no van de acuerdo con lo que busca el programa.

El Super, máxima voz del programa, llamó la atención al grupo completo tras una encerrona de una hora en el confesionario que fue necesario hacer, con el fin de moderar las peleas y actitudes negativas de los participantes, indicando que en los 17 años que lleva dirigiendo la convivencia, aún le dolía ver que haya participantes del reality que aún no terminan de entender el mensaje de fondo que se busca transmitir con el programa. Este sería saber llevar la convivencia entre personas distintas, de costumbres, carácter y demás características y les recordó que al entrar en la casa, estaban advertidos de lo duro que sería todo el proceso.

Agregó que ellos se habían encargado de crear un buen ambiente, que estaba siendo destruido por los actuales concursantes y era hora de corregir la situación.

Vídeos destacados del día

Y esto venía de una falta completa de empatía que se había ido diluyendo por parte de todos. Sentenció indicando que lo que se ve en la casa, y las acciones de los concursantes sirven de ejemplo para muchas personas que los ven a diario, por lo que debían estar a la altura de la situación, puesto que las constantes discusiones y enfrentamientos no hacen más que ganarse enemigos, cuando la verdadera convivencia no tiene este fin.

Esta llamada de atención al parecer ha tocado el corazón de más de uno, por lo que al finalizar el encierro, este terminó con un abrazo grupal y una promesa de un "alto al fuego" con el cual se espera que la relación entre los participantes mejore, por el bien de la audiencia, de la casa y de ellos mismos.