Fin de semana trágico en lo sentimental el que hemos vivido en las últimas horas en Gran Hermano 17 con tres confesiones de índole amorosa que no han surtido el efecto deseado entre los protagonistas y que nos han dejado, a nivel de parejas, tal y como comenzamos el concurso mientras Adara y Pol siguen dando pasos en su particular relación.

De esta forma, ni Clara con Fer, a pesar de declararse, ni por supuesto Miguel con Pol, en su salida oficial del armario y que tampoco parece haber sido correspondido como él deseaba por el catalán, han podido dejarnos la clásica estampa de las primeras horas de una pareja paseando su amor por las habitaciones del reality decano de la televisión española.

Mucho más curiosa ha sido la explosión de Bea dentro de la casa en relación a las necesidades físicas propias de todo ser humano que le genera uno de sus compañeros. Hablamos de Rodrigo, por quien la valenciana ha sentido una atracción desde el principio y que durante algún tiempo la tuvo confundida sobre qué tipo de sentimientos eran los que albergaba sobre este.

Ahora, a tenor de lo que le contó al Super en una de sus últimas visitas al Confesionario, la cosa ha quedado clara. Lo suyo es una amistad especial y lo que ella quiere tener con Rodrigo no es precisamente una relación de amor con pétalos de rosa a su paso, sino más bien un encuentro carnal que le sacie la fortísima atracción física que esta siente por él.

Lo suyo, en GH17, según ella, no es un enamoramiento, sino una "atracción de ganas, de pasión", remarcando que "no estoy enamorada" y que, eso sí, Rodrigo, como hemos podido ir viendo desde el inicio del concurso, le "atrae mucho, físicamente". 

Una atracción que no ha confundido a nivel sentimental a Naranjita que, sabe que lo suyo podría quedar saldado con una sesión de horas sin cámaras, como esta desearía disfrutar con el chico de sus ojos, aunque este, al menos por ahora, no parece estar bailándole el agua a la levantina.

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Todavía hay tiempo y Bea asegura que si saca sus armas de mujer, acabará cayendo.