Los castings de Gran Hermano no son una cosa casual en la que gente que parece interesante y con una personalidad televisiva acaba accediendo a una nueva edición del reality decano de la televisión española. Ni mucho menos.

Detrás de cada una de las selecciones de casting en las distintas fases en las que se se analiza pormenorizadamente a los candidatos, se investiga a fondo su currículum, su actividad en las redes sociales y se les piden distintos detalles de su vida amorosa, así como posibles asuntos que pudieran estallar durante su estancia en la casa de Guadalix de la Sierra.

Con toda esta información, GH elabora con un cóctel explosivo que sea capaz de enganchar a la audiencia y de generar filias y fobias que rocen el extremo para que no dejen de pasar cosas en la casa y la gente se quede pegada al 24 horas, como acaba sucediendo con miles de fans del concurso, año tras año.

Uno de los grandes hitos que pudimos ver el año pasado fue el nacimiento, a medio gas, de la primera relación gay en la historia de Gran Hermano con Han y Aritz, quienes en un toma y daca muy poco explícito ante las cámaras, protagonizaron un serial que fue seguido muy de cerca por los seguidores de Gran Hermano.

Pues bien, si el año pasado vimos la primera relación más allá de la amistad entre dos hombres, este año podríamos estar asistiendo a la primera relación bisexual de la historia con uno de los concursantes como protagonista, dejándose querer tanto por un hombre como por una mujer, en cada paso que da dentro de Guadalix.

Hablamos de Pol, el luchador genéticamente perfecto, y que después de haber probado las mieles de Adara, parece estar acercándose mucho más de lo 'normal' entre dos amigos, a Miguel, reconocido homosexual, y a quien no para de buscar, jugar y acariciar buscando cada vez más el límite.

Tal está siendo su actitud con él que Miguel ha llegado a confundirse sobre la actitud de Pol, que tampoco está gustando nada a una Adara que ve cómo el catalán podría caer en las redes de Miguel, para su sorpresa.

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De momento, el juego a tres bandas está servido y el final de esta historia es completamente imprevisible.