Sabíamos que si Adara se enteraba de la declaración de Miguel a Pol poco antes de abandonar ambos el apartamento se iba a armar la marimorena y no entendíamos que su ‘novio’ hubiese hecho un pacto con su ‘amigo’ para no contarle que este se le había declarado.

Previamente, el modelo puso en marcha todas sus artes de seducción yendo a por todas, incluso protagonizando un desnudo integral bajo el edredón ya que según dijo duerme así porque no soporta el pijama. Pol lo miraba desde su cama pegadita a la de él con cara de no entender nada y solamente le dio las buenas noches.

Tal vez por eso Miguel se lanzó en plancha a declararle su amor que ahora niega diciendo que no fue para tanto y que solo le comentó que le gustaba.

Lo dije y lo repito, Miguel es el gran estratega de esta edición, todo en él es un puro cálculo que nos vende como sentimientos a flor de piel, cuando en realidad su cabeza no deja de maquinar el próximo paso a dar. Es tal y como él mismo declaró: ‘El chico trampantojo’.

Miguel quería que Pol se lo contase a Adara, ese era su plan desde el principio y se desinfló cuando este le dijo que no lo haría: ‘Sería como darle la razón’. ¡Muy bonito, si señor! Así que antes está Miguel que la azafata de quien dice estar locamente enamorado y a la que nunca ha defendido cuando los demás la han calificado de: paranoica, celosa compulsiva, enferma mental, homófoba y lindezas por el estilo.

Pol es un pan sin sal y Adara sin esa relación tóxica que mantienen haría un mejor reality, pero de momento es lo que hay.

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De madrugada y seguramente después de mucho discurrir, el chico ha calculado que debía sincerarse con su ‘novia’ y como no podía ser de otra forma en vista de todo lo acontecido con ella en lo que llevamos de reality, la chica montó en cólera y en pleno ataque de histeria se fue hacia Miguel para gritarle: ‘¡Eres un sinvergüenza de los pies a la cabeza, mala persona!’. ‘¡Me  has estado volviendo loca pensando que no te gustaba’! ‘¡Me has hecho llorar mucho!’.

Todos lo sabían y aún así nadie ha dicho esta boca es mía. No hay más que ver la cara de Miguel para recordar aquello de ‘Si las miradas matasen...’. Podéis ver la foto que adjunto y esa mirada que lo dice todo. No ha replicado, ya había conseguido lo que quería, que Adara se pusiese en evidencia. Pero a veces las estrategias fallan y es posible que esta madrugada haya hecho finalista a su enemiga.  

Rápidamente el rebaño lo ha cobijado en su seno mientras compungido decía haber tirado la toalla y estar muy cansado. Han propiciado su victimismo, un victimismo muy medido que huele a falso y que no le servirá para llevarse el maletín pero que muy probablemente sí le haga abandonar la casa en cuanto vuelva a estar nominado.

¿Qué hará Pol a partir de ahora y sobre todo, que hará Miguel? Estamos a punto de descubrirlo.