Más allá de los premiados, auténticos protagonistas de la última edición de los premios Princesa de Asturias que fueron entregados en el Teatro Campoamor la pasada tarde del viernes, si hubo alguna persona que focalizó todas las miradas para la prensa social, esa fue, sin duda alguna, la madre de la Reina Letizia, Paloma Rocasolano.

Sin la infanta Leonor entre los presentes, todos los ojos de los periodistas del corazón enfocaban con sus mirillas a la suegra del Rey Felipe, quien un año más, lucía un espectacular look y un rostro tremendamente rejuvenecido llamando la atención de propios y extraños, y como ya ha sorprendido en alguna de sus contadas apariciones públicas de los últimos años.

Allí, de nuevo, sobre la moqueta azul, volvíamos a ver una Paloma Rocasolano con una cara tremendamente estilizada, sin ninguna arruga evidente, y llamativamente lisa y pulida en su tez que llama la atención si tenemos en cuenta que estamos hablando de una mujer de sesenta y cuatro años... y más allá de la agraciada genética de la que dispone.

Una realidad que llevó a muchos cronistas de la actualidad rosa a recordar que, lo que parece más propio del protagonista del film 'El curioso caso de Benjamin Button', podría tener una explicación mucho más sencilla y acorde a lo que la mayoría de los presentes en el acto pensaron. Y es que, según se ha venido publicando en distintos medios, la suegra del Rey de España, al igual que habría sucedido con su hija Letizia Ortiz, habría pasado por el quirófano para retocarse en alguna ocasión.

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Más concretamente, indican ciertas fuentes como las del diario El Español, por las del prestigioso especialista Antonio de la Fuente, cirujano plástico de uno de los centros médicos más prestigiosos y exclusivos de Madrid, para tratar de aplicar las últimas técnicas que acercan al ser humano al elixir de la eterna juventud, pasando, eso sí, por el bisturí.

Sea como fuere, lo cierto es que sólo hay que buscar imágenes de 2004 de la señora Rocasolano y compararlas con alguna del pasado viernes para ver que, en este caso, cualquier tiempo pasado, para su rostro, no fue mejor.