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Fede Álvarez (Montevideo, 1978) empezó su carrera en el terror joven y bien, con cortometrajes de terror que tuvieron tal impacto que le hizo ganarse el favor de nada menos que Sam Reimi (la saga de "Spiderman"), quien le respaldó para que dirigiese el remake de su hit serie B de los 80 "Evil Death" ("Posesión Infernal" en España). A pesar de haber tenido buenos resultados en crítica y en taquilla, parece que Álvarez no se olvidaba de que su ópera prima no era un original, sino un remake que jamás podría alcanzar el fanatismo y el cartel de "peli de culto" al que llegó la original de Reimi. La serie B con dinero, mola menos. 

Para salirse de la sombra de Reimi, acaba de estrenar "No Respires" ("Don't Breath").

También está producida por Reimi, pero deja brillar a Álvarez. Aunque la película brilla por sí sola. Podría ser una segunda ópera prima, lo cual la hace aún más apabullante. No es exagerado decir que James Wan debería empezar a tener miedo a la competencia. Desde luego es un director del que estar pendiente para poder volver a pagar por pasarlo mal en el Cine durante otros 88 minutos. 

"No Respires" no es una película ni mucho menos perfecta. Le falta más que mucha profundidad a todos los personajes, que caen en los tópicos planos y característicos que ya hemos visto y con los que nos hemos aburrido mil veces: la chica de barrios bajos que quiere escapar a otra vida, el chico sensible enamorado de la chica de al lado y el típico matón de barrio con un mote y un tatuaje. Los actores están brillantes.

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Jane Levy vuelve a sorprender en esta película. De ella también habría que estar pendiente. Ha demostrado que está dispuesta a todo por sacar adelante su papel. En "No Respires" Álvarez la hace sufrir hasta la saciedad. Y todo para hacer que su personaje aprenda una lección que nunca aprende: deja el dinero y corre. No hay que ser avariciosa. Podríamos parafrasearlo de muchos modos, pero no deja de ser un cuento moral, como lo suele ser el terror. Y quizás, lo más incomprensible sea ver que ella vuelve a caer una y otra vez sin aprender su lección. Lo pierde todo por agarrar esa bolsa con su millón de dólares.

A parte de todo esto, es muy refrescante encontrarse con una película que no recurre al factor paranormal para asustar, sino que se sirve de elementos puramente "realistas" pero no por ello menos aterradores. La trama no te deja respirar ni un segundo (valga la redundancia) y es posible salir del cine con dolor de músculos de la tensión. Es uno de los ejercicios de tensión más exquisitos y largos que se han hecho en mucho tiempo.

Hay que tener en cuenta también el factor de la originalidad. La premisa resulta innovadora y poco manida a la vez que aterradora. Y cada giro es más imprevisible que el anterior. Te mantiene pegado al asiento hasta el último segundo. Cualquier cosa es posible en este guión y eso es estupendo. 

Por cierto, no se debe olvidar mencionar el impresionante plano secuencia de presentación de esa lúgubre casa en los minutos iniciales, que parece deslizarse por el espacio con una ligereza asombrosa. Signo, una vez más, de la pericia de Fede Álvarez. 

"Must see" para cualquier fan del cine de terror.