Muy poco hemos tardado en ver las verdaderas caras de algunos de los concursantes. Mientras poco a poco parecen que van quitándole la careta y el peluquín a Manuel, del que ya recela casi toda la casa de Gran Hermano 17, a otros con mucho más vello y que prefieren ir a la chita callando, también se les acaba pillando a las primeras de cambio cuando abren la boca.

Eso es lo que ha ocurrido con Álvaro, el señorito andaluz que va de diseñador bohemio tirando de sombreros imposibles y a quien lo único moderno que parece entrarle en la testa es la chistera con la que entró en la casa, a raíz de los comentarios que ha vertido y que ya han supuesto que miles de personas que siguen el reality show decano de la televisión española hayan pedido 'su cabeza' por realizar apología del maltrato animal.

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Todo comenzó en una conversación en el salón en el que se comentó un incidente de tráfico que acabó con un perro de raza galgo atropellado. En ese momento, y poniéndose del lado del conductor infractor, a Álvaro le salió el cavernícola despiadado que parece llevar dentro indicando que a quién le preocupaba 'el puto perro', para más tarde insistir en el asunto preguntando a sus compañeros si acaso ellos llorarían por el galgo.

Lejos de queda ahí, Álvaro no dudó en ensañarse en un momento en el que se vio su lado más agresivo ensañándose con la vida del animal vociferando por la casa que le 'den por culo' al animal e instando a morirse al galgo en cuestión, ante la extraña reacción de sus compañeros, que en muchos casos no se atrevieron a hacerle entrar en razón sobre las barbaridades que estaban saliendo por su boca.

Estas declaraciones ya han servido para que cerca de veinte mil personas hayan pedido a Mediaset a través de la plataforma Change.org que recoge firmas por causas que expulsen de manera inmediata al concursante por apología del abandono animal y del maltrato a las mujeres al incitar a abandonar a las 'hembras' en mitad del descampado donde se las 'folla'. Lamentable y reprobable actitud.