Si ya la primera gala a pesar de un 23% resultó la de menos audiencia de todas las ediciones, tanto ‘El Debate’ como ‘Límite 48 horas’ dejaron en evidencia con su baja audiencia que este año los espectadores no están por la labor y que la estética ‘viceversa’ que ha invadido este ‘Gran Hermano’ no gusta a la mayoría. El casting parece haber sido encargado a un enemigo empeñado en que el Reality desaparezca definitivamente dejando además un mal sabor de boca.

Ese mundo de adolescentes con musculitos, senos operados, botox y otras argucias ornamentales que en gente tan joven sorprenden por lo innecesario, nos ha dejado más fríos que un cubito de hielo y si a todo ello le unimos conversaciones insulsas que ni en primero de bachillerato creo yo que se produzcan, peleas idem y un cierto tufillo a machismo reaccionario, tenemos la fórmula perfecta para que muchos digan que le han dado carpetazo tanto al programa como a Telecinco en su mismidad.

Si ya en la primera gala se perdieron casi dos millones de espectadores, ayer se sumaron 400.000 más y el share no pasó de 19,7% lo que supone 4,2 puntos menos que en la gala de inauguración lo que no es poco. Si todo lo expuesto ya es motivo de deserción por parte de los seguidores que año tras año han aclamado al que ha sido el reality más visto de Telecinco, Jorge Javier Vázquez como presentador está siendo la máxima decepción.

´GRAN HERMANO17’ se merecía más complicidad con el público, con los familiares de los concursantes, con los concursantes y hasta con los colaboradores y eso brilla por su ausencia. Él dice que una vez contratado para conducir el formato ya te quedas para siempre y a mí me da en la nariz que se equivoca y que su paso por el reality será breve y recordado como una experiencia frustrada.

Primeros nominados y dos expulsados

Estaba cantado que ayer abandonarían la casa Laura y Cris que nunca fueron más que aspirantes a concursantes. No podrán regresar, de hecho salieron por la puerta de atrás.

Por fin se ha recuperado algo de cordura y las nominaciones no son a la cara, lo único destacable de la gala de ayer.

Del paso fugaz de Terelu por la casa llevando una bolsa con pelotas de colores para el juego y de su discurso que parecía dictado por el pinganillo, prefiero no decir nada.

Los nominados han sido previsiblemente: Miguel, Candelas, Meritxell y Pablo

Miguel es ese ser unido a un peluquín imposible que ayer lloraba amargamente porque se ha inventado una vida irreal y dice querer mostrarse como es.

Mi opinión es que no debe salir de la casa porque es de los únicos que ha dado algo de juego y no gusta a casi nadie por su lengua afilada lo que le convierte en el malo malísimo de esta edición.

Candelas la ‘naranjita’, también hace méritos para ser la ‘piki piki’ necesaria que lleva y trae. Ella pone en práctica el cotilleo que se lleva en algunas peluquerías y lo práctica con afición.

Meritxell la compañera de la expulsada Laura, liberada ya del yugo de ir siempre unida a su amiga, seguro que dará que hablar. Sus argumentos son pueriles pero le gusta liarla a la menor oportunidad.

Pablo el gofrero se ha convertido en el miserias de este ‘Gran Hermano 17’ y en mi opinión es el que debería abandonar la casa.

No se puede estar constantemente tratando de dar pena haciendo como que se llora sin soltar una lágrima y andar inventando que es un marginado en la casa.

¿Qué decidirá la audiencia? Habrán de afinar mucho y que luego nadie se queje si se expulsa a quién da juego.

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