De nuevo guerra contra TV3, intentando desprestigiarla. Y todo por que no opina como las TV españolas, o mejor dicho, como Telemadrid, la cual fue defendida por los medios conservadores con una devoción casi religiosa.

En TV3 tienen su visión, legítima, de ver a su manera lo que pasa en el mundo, como la que tiene Francia (que del cine español sólo les gusta Almodóvar). Pero algo que, en el fondo, no es grave, ha sido objeto de ataque desmedido contra el medio catalán y contra todo lo que suene a catalán, casi como cuando los pro-Bush destrozaban botellas de vino francés por no ayudarles cuando la guerra de Iraq, con pancartas como “Acordáos de Normandía”.

Fue cuando dijeron en TV3 que son catalanes Mireia Belmonte y Joaquim ‘Purito’ Rodríguez, poniéndoles la bandera catalana. Hombre, ¿y qué son, si no? Sólo es una manera de ver la vida, diferente, como la de los hippies o los vegetarianos. Pero eso enfurece a los medios españoles. La Razón le dedicó una portada con el principal titular, en plan apocalíptico. Como si TV3 fueran los guiñoles de 'Les Guignols de l’Info', y la bandera, RafaNadal con jeringuilla.

Luego, algunos aprovecharon un hashtag, #BastaYaTV3, que sólo era de los seguidores del Espanyol, furiosos legítimamente por que la cadena apenas emite partidos veraniegos de su equipo, mientras que del Barça emite todos.

Alguien retomó el hashtag para escribir paridas anticatalanas de mal gusto, nada relacionadas con el origen del mismo.

También están los graciosillos: Álvaro Ojeda, periodista de OK Diario, el de Eduardo Inda, que gusta de bromas pesadas, dijo furioso por lo de Purito Rodríguez: “Como que el político es tonto, y yo soy tonto, tú has de ser tonto”. Así puestos, telefoneó a la sede de TV3 para llamarles tontos por la cara, y los responsables de la cadena decidieron colgarle el teléfono sin contemplaciones.

Nadie se acuerda de que TV3, en sus más de tres décadas de emisión, ha aportado varias series que han revolucionado el estilo de las mismas en España, imitadas desde entonces. Poblenou, su primer culebrón de sobremesa, fue emitido como Los mejores años por Antena 3. Desde entonces, los culebrones de las cadenas españolas imitaron el estilo Poblenou: diálogos literarios y de calidad, sin llegar a imitar descaradamente a Éric Rohmer, dichos por personajes cotidianos pero profundos.

Véase El Super de Tele5 o Calle Nueva de TVE.

Recientemente, TV3 sorprendió al mundo con Pulseras Rojas,rompiendo moldes de series de médicos con las emotivas aventuras de varios adolescentes enfermos, vendida a medio mundo y que tuvo un remake de Spielberg. O Merlí, ya comentada en esta publicación, que enseña Filosofía sin ser jamás pedante, pero tampoco cae en la tentación de caer bien ni parecerse a Michael Landon. Ambas tienen cientos de admiradores en toda España.

Polònia, con sus geniales gags parodiando a políticos, se ha convertido en el Charlie Hebdo del país, y los imitados, incluidos los del PP, se partían de risa viéndose en la pantalla.

Ningún otro programa de humor llega más allá.

TV3 tiene una calidad excelente, da igual su línea editorial o quienes gobiernen, que le ha ayudado. Mientras las demás TV autonómicas tienen una mala calidad, la catalana ha sabido mantener una calidad media, pese a su actual asfixia económica, asediada por los políticos de cualquier partido, que quieren utilizarla. Y da mil vueltas a las TV privadas, con sus programas infumables de cotilleo.

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