La tronista de mujeres, hombres y viceversa en su segunda etapa buscando el amor, ya ha dicho en varias ocasiones que está muy contenta con sus pretendientes, sobre todo con Issac, que le ve de una manera muy especial y diferente que a los demás chicos. Desde que cambió a Sofía por estar sentado en el bando de Jennifer, su trono ha dado un giro radical, y la vallisoletana se ha puesto las pilas para estar al cien por cien y enamorarse de verdad.

Aunque ha confesado en alguna ocasión que todavía siente algo especial por su antiguo tronista Labrador, el cual lo dejó plantado para aceptar la propuesta que le habían hecho de ser la nueva tronista, Jennifer mantiene que esa relación es agua pasada, y tiene claro que no va a tener nada más que una amistad con el valenciano, aunque le gusta tontear con él y así molestar a sus pretendientas.

Pues bien, la tronista está muy concentrada en manejar lo mejor posible su trono, por eso en el pasado programa emitido, Jennifer decidió expulsar a dos de sus pretendientes que no le habían llegado a gustar del todo, Agustín y Ander fueron los expulsados después de hacer un reto de vigilantes de la playa que no gustó mucho a la chica. Pero su bando pronto volverá a llenarse con nuevos chicos que entrarán dispuestos a conocerla.

Uno de los futuros pretendientes de la vallisoletana es un conocido chico, concursante de Gran Hermano catorce, y que nuestros expertos nos cuentan como ha sido el encuentro entre ambos cuando ha bajado las escaleras para anunciarle a Jenni que quería ser su pretendiente. Se trata ni más ni menos que de Kristian, apodado por sus compañeros de edición como "pelocho", y que logró enamorarse dentro de la casa de Sonia Walls, con quién compartió edición y que después del programa mantuvieron una relación de casi un año.

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Jennifer se ha quedado muda al ver entrar a su nuevo chico, y a pesar de ser una chica echada para adelante y extrovertida, se ha avergonzado por qué dice que le gustaba el chico cuando estaba en la casa de Gran Hermano, y se ha ilusionado al saber que él quería conocerla, y no ha dudado en coger una silla y ponerla en su bando para que se sentara lo más pronto posible.