El pasado lunes ha fallecido en la capital italiana el mítico actor Carlo Pedersoli (Nápoles, 1929), más conocido en el inconsciente colectivo de tres o cuatro generaciones como Bud Spencer. Y es que Pedersoli lo era todo. No existe nadie mayor de treinta años que no haya reído a carcajadas ante el donativo de ostias que Spencer propinaba siempre a los malos, en todas sus películas y en los personajes más insólitos: policía, vaquero, camionero, suma y sigue. Lo de Pedersoli era de otra dimensión.

Pero Pedersoli ya era una celebridad antes de debutar en el séptimo arte. Campeón mundial de natación, representó a Italia en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952, Melbourne 1956 y Roma 1960.

"Gracias" ha sido su última palabra según ha informado su hijo Giuseppe Pedersoli a la prensa italiana. 

Bud Spencer se hizo mundialmente famoso junto al actor Terence Hill en películas conocidas como "Spaghetti Western", donde cualquier historia (la que fuese) daba para terminar en una salsa de puñetazos desperdigados por un robusto hombre con cara de pocos amigos y casi dos metros de altura. En 1951 debutó en el Cine italiano con "Quo Vadis" donde interpretó a un guardia del Imperio Romano. Junto a Hill lograron el olimpo de Hollywood con "Le llamaban Trinidad" (1971). A lo largo de su carrera, sobre todo en las décadas de los setenta y ochenta, rodó en más de cincuenta películas y series de televisión.

A pesar de éxitos en olimpiadas y alfombras rojas, Pedersoli pasaba de todo. Su pasión por la aeronáutica lo llevó a sacar la licencia de piloto privado de avionetas y helicópteros fundando la linea aérea de carga "Mistral Air", que hoy pertenece a la empresa de correos de Italia. 

Pedersoli tuvo además, en otra de sus tantas vidas, una carrera paralela como guionista, productor cinematográfico, cantante y compositor.

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Vamos, que Bud Spencer hacía lo que le daba la gana, y todo le resultaba bien. Muy bien. Autor de cuatro memorias, el entrañable actor queda en el imaginario colectivo de millones de personas transformándose en un personaje de culto.