Es la primera vez que escribo algo relacionado con el mundo del salseo hollywoodense, pero después de haber leído lo siguiente que voy a exponer a continuación no es para menos. Algo que no soy capaz de entender es el porqué de que medio mundo pierda la respiración cada vez que Justin Bieber sube una foto de sí mismo consu ex, Selena Gómez, o bien porque ha empezado a seguirla nuevamenteInstagram, cosa que dejó de hacer en 2014.

Aquellos que somos de la generación Disney Channel conocemos de sobra las idas y venidas de éstos dos ídolos de masas juveniles, básicamente porque nos gastábamos la paga en la Bravo o en la Superpop para pasar la tarde y porque, después de habernos descojonado previamenteleyendo el "Tierra trágame", noscentrábamos enlos cotilleos amorosos de la Kristen Stewar y el Robert Pattinson,de Nick Jonas y Miley Cyrus...

y como no,de Justin Bieber y Selena Gómez cuando éste aún ni siquieratenía bigote y cantaba "Baby, baby oh,oh" para deleite de las niñas y preadolescentes que empapelaban su cuarto y cuadernos con posters de su nuevo "ídolo".

La verdad es que ser un ídolo juvenil debe ser una auténtica mierda, todo hay que decirlo, pero eso no excusa para dar semejante lata.También he de decir, para odio de los haters amantes de esta pareja, que el supuesto romance de Jelena es más falso que una moneda de tres euros.

Vamos que no existe, no es más que un cutre cuento de marketing cuya finalidad es, y siempre ha sido, beneficiar a ambos seudoartistas para crecer y ganar repercusión mediática así como diversos contratos. Las cosas como son, la jugada les salió muy rentable porque la fama de ambos subió como lo hace la espuma de una botella de champán. Eso sí, después de aguantar ese paripé durante tres años (o los que fueran) lo dejaron porque la nueva imagen de Justin no beneficiaba demasiado a Selena, quien siempre se ha mostrado como una "chica de bien" a la que no le gustan los problemas y, porqueentre otras cosas, los escándalos de prostitutas, drogas y carreras de coches ilegales apuntaban alinminente fracaso de Bieber, quien musicalmente estaba ya acabado.

El tiempo pasó y que curioso, ambos sacan disco nuevo el mismo año. Ambos con un estilo muy diferente, Justin vendiendo su maduración y arrepentimiento y Selena con su "revival" o etapa post-Bieber, mucho más mujer y segura de si misma. En fin, pese a que alguna canción es pasable, en general, estos dos álbumes no son más que autotune con una base electrónica aceptable, que a mi juicio al menos, es por lo único que se salva esta "música".

Como cantante Bieber le da bastante vueltas a Selena, quien nunca ha dado la talla por mucho que se esfuerce, las cosas como son. En todo caso, coincide que justo un día antes de la presentación del nuevo videoclip de Selena, Justin empieza a seguirla nuevamente en Instagram. ¿Coincidencia?

A mí estos dos no me timan, no se al resto.

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