El pasado martes 31 de mayo, en la cárcel de Algeciras, la Guardia Civil se personó en la celda del principal sospechoso de la desaparición y posible homicidio del niño canario, Yeremi Vargas, desaparecido en marzo de 2007.

Yeremi, que entonces tenía 7 años, jugaba en un descampado a escasos cinco minutos de su casa junto a sus primos en la localidad de Vecindario, en Santa Lucía de Tirajana (Gran Canaria). El abuelo llamó a los pequeños pero Yeremi se quedó jugando un rato más. Cuando los adultos vieron que el pequeño no llegaba a casa junto a sus primos, fueron a buscarlo pero no había rastro del menor.

Muchos años han pasado desde la desaparición del pequeño, su imagen ha salido millones de veces en televisión y hasta en los envases de leche, una campaña que llevó a cabo la madre siguiendo el modus operandi de las desapariciones en EEUU, mucho más mediáticas y con más repercusión en los medios.

Según el Instituto Armado han confirmado que el principal sospechoso se encuentra en prisión cumpliendo condena en la cárcel de Algeciras por otros hechos, relacionado con violencia hacia un policía y una agresión sexual a otro menos ocurrido en el año 2002, según el programa de Antena 3 “Espejo Público”. La Guardia Civil a su llegada a la prisión, le imputa los delitos de detención ilegal y homicidio del niño, hechos que él ha negado por completo.

El detenido que responde al nombre de Antonio, de 56 años, es conocido como "Juan El Rubio", se dedicaba a recoger la chatarra que encontraba por las calles con su coche Renault 5 blanco, y era vecino del mismo barrio de la familia de Yeremi, en Vecindario. Cabe recordar que el coche Renault 5, del que es propietario el sospechoso, se buscaba desde la desaparición del menor por su posible vinculación con el caso.

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El oficialmente acusado cuenta con un bagaje de importantes antecedentes policiales: violencia de género a su pareja, agresión a un policía y la última y más llamativa si cabe, abuso de menores en el año 2012. El sospechoso concedió una entrevista a “Espejo Público” en la que relataba cómo vio el secuestro del menor en Gran Canaria y acusó a la propia tía de Yeremi de participar en la desaparición. Durante toda la entrevista, fueron múltiples los errores que cometió, ya que el desarrollo de los hechos iba cambiando a medida que lo hacía su entrevista. Pendiente en todo momento de desprestigiar el trabajo policial y que posicionarse como testigo de los hechos, posiblemente para vincularse al caso y estar pendiente de las investigaciones que pudiesen llevarse a cabo.