Akira toriyama realmente no nos deja de sorprender y es que el capítulo cuarenta y seis no fue esa gran pelea épica que se esperaba, pero tuvo otros condimentos a destacar. Está claro que para que sea realmente emocionante una batalla, debe llevar más de dos capítulos y lamentablemente los tiempos acortan, ya que la saga de Trunks daría inicio en el capítulo cuarenta y siete, por lo que la pelea de Gokú y la copia de Vegeta no pudo terminar de la manera que uno lo esperaba.

Hay que destacar que hubo otros condimentos en este capítulo recientemente estrenado, que estuvo a la altura de ser muy bueno, a pesar de ser un episodio de relleno.

La pelea entre estos dos estuvo medianamente emocionante, pudimos observar una batalla de igual a igual e incluso la transformación del SSJ. Blue o divino como lo conocen muchos. Era bastante raro ver al Vegeta morado convertido en el Super Saiyajin Blue con el pelo un tono más azulado que el de Gokú.

Por otra parte, Vegeta no se sabía de qué bando estaba, ya que no podía ver a su copia recibiendo ataques tan simples de kakaroto, pero a la vez no permitía de ninguna manera que Goku sea derrotado por una copia de él. Ya que Vegeta deseaba tener esa pelea mano a mano.

Potaju, el protector de la súper agua le dice a Vegeta que lleve a su boca el objeto en forma de chupete, para que su cuerpo perdurara un tiempo más observando la batalla y no desapareciera. El príncipe saiyan inocentemente lo hace, sin darse cuenta que su orgullo nuevamente estaba en juego.

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Jaco aprovechando la situación intentó sacarle una foto con su móvil pero lamentablemente se iba a quedar con las ganas de ver en ridículo a Vegeta, ya que se quedó sin batería.

Después de que Potaju revelase que destruyendo el corazón en forma de gema que llevaba el líder de Komeson, la copia sería destruida automáticamente. Entonces Trunks, Goten, Potaju y Jaco van al lugar donde terminó eliminado por el clon, pero se  dieron cuenta que ya no estaba y que estaría tramando apoderarse de otra víctima, que podría haber sido el mismo Goku, pero aparece justo de tras de ellos.

En el momento que empiezan a escapar de la súper ser agua, Jaco se trastabilla y queda por el camino, cuando en ese momento iba a ser absorbido, Komeson decide esquivarlo y empieza perseguir a Goten y Trunks. Komeson no es ningún tonto, ya que se dio cuenta que Jaco no era poderoso.

Trunks tiene una mala sensación sobre su padre y deciden tomar vuelo e ir nuevamente donde se encontraban Monaka y Vegeta. Mientras que la batalla continuaba intensa, Trunks no se percata y casi es absorbido por la súper agua, ya que Vegeta se inclina para salvarlo pero era casi imposible; en ese momento monaka pisa sin darse cuenta el cristal que daba vida a Komeson y lo destruye.

Pues en ese momento, Gokú observa al clon totalmente sin guardia y afectado por la situación, y le lanza un súper kame hame ha que lo extermina inmediatamente como lo hizo con Golden freezer.

Monaka fue el héroe que salvó a sus amigos de una situación que pudo haber terminado de otra manera. Potaju encierra nuevamente bajo protección a Komeson, mientras que Goku quedó nuevamente sorprendido por las habilidades de Monaka.

Este capítulo sí que tuvo un final muy épico, mostrando a Trunks del futuro escapando de una situación y ambiente apocalíptico del futuro de la tierra, que realmente nos dejó totalmente sorprendidos.