Asistí sin tener en cuenta sus más de 50 años en la Música, ni el haber sido parte de la banda más influyente en la historia del rock. Tampoco su exitosa carrera solista, de más 40 años, que produjo certeros clásicos, que al margen de haber sido sucesos en ventas, muchos son temas memorables.

Sin tener en cuenta su entrada doble al “hall of fame”, ni los numerosos festivales en los que ha participado. Sin tener en cuenta que en octubre próximo, se celebrará un mega festival en California donde compartirá cartel de otros como él, considerados “leyendas”.

Sin tener en cuenta todo lo que enumeré, el 19 de mayo concurrí al show de un hombre que a pesar de lo profesional y exigente que conlleva una carrera como la de él, todavía conserva su espíritu amateur.

Paul Mc Cartney es un hombre de 73 años, que si bien da una clase magistral sobre el escenario, desnuda su alma mostrando a un niño. Un niño que se desplaza en su show transmitiendo incansablemente que “jugar no es sólo de chicos”.

Del bajo a la guitarra, del piano al Ukelele. Saltando, divirtiéndose, bromeando con el público y sus músicos. Derrochando una gran mezcla entre “clase” de un lord inglés y un adolescente que quiere bailar y que lo vean, se burló todo el tiempo de sí mismo y de no saber español, cantando en un país como Argentina.

Demostrando en sí mismo, que los años pasan, las responsabilidades crecen, los problemas agobian, pero que todavía se puede “seguir jugando” y que no se puede, ni se debe perder el “niño interior”, que alguna vez alguien me dijo. Por eso hablo de “la experiencia Mc Cartney”.

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Porque verlo en vivo, es mucho más que ver a un músico haciendo su labor. Diría yo, que es una lección de vida.

Si me remito a lo estrictamente referido al show, en comparación al concierto del martes pasado, la única variación fue el cambio de “Jet”, por “Hi, hi, hi”. Y la no inclusión de “Get Back”. El resto del set list fue idéntico. En total fueron 38 canciones, comenzando por una muy prolija versión de “A Hard Day´s Night” a las 21:19. Luego dio paso a temas de su cosecha solista, como “Save Us”, “Temporary Secretary” y “Letting Go”.

Interpretó hits de “The Wings” como “Band on the Run”, “Let Me Roll It”, “Jet”, “Live and Let Die”. Y también de su nuevo disco “New”. Obviamente éxitos de The Beatles no faltaron, y estuvieron “Yesterday”, “Can´t Buy My Love”, “Something”, “Let it Be”, “Lady Madonna”, “Back in The USSR”, “Blackbird”, “Eleanor Rigby”, “Ob-la-di Ob-la-da” y “Hey Jude”, entre otros.

Presentó la canción “In Spite of all Danger”, que exhibió como “la primer canción grabada por los Beatles”, perteneciente a la banda “Pre-Beatle”; “The Quarrymen”.

Se despidió con el electrizante medley que cierra Abbey Road: “Golden Slumbers/Carry That weight/The End”. Aproximadamente 23:47 se cerró la velada con la promesa del mismo Sir Paul McCartney de regresar en un tiempo.

El 28 de mayo, la ciudad de Dusseldorf será la primera de las ciudades europeas en recibir este “One on One” tour 2016 en el viejo continente, donde seguramente habrá más música y “juego”.