Qué poco tiempo están necesitando algunos concursantes para olvidarse de las cámaras y dejarse llevar por sus instintos más animales en esta nueva edición de Supervivientes que todavía no ha cumplido ni una semana.

Unos de ellos han sido los protagonistas de esta historia como es el caso del modelo Mario D’Amico y la novia de Carlos Lozano Miriam Saavedra, quienes tras sus primeras horas juntos parece que han entablado una relación que quién sabe si podría acabar mutando a algo más, a pesar de las reticencias primarias evidentes de alguien que llegar con un compromiso contrario a este deseo a un reality.

Ese parece ser el propósito que se ha marcado el italiano a tenor de sus actos y sus palabras con la peruana propiciando un tonteo, flirteo o ligoteo, o como se le quiera llamar, que le ha llevado a cuestionar la posibilidad de que dos personas con una diferencia de edad tan notable como la que le separa del subcampeón de Gran Hermano VIP 4 puedan estar enamoradas.

Según D'Amico, una cosa son las relaciones en los que uno de los dos miembros tiene cinco o diez años más que el otro, y luego está la relación que une a Miriam y Carlos, en los que el hombre dobla la edad de la chica con una diferencia que ronda los 30 años de diferencia, calificando este tipo de relaciones sentimentales como imposibles asegurando que "no pueden durar".

Lejos de plantar cara con argumentos y sentencias que evidencien que en el amor no hay edad posible y que, al menos en su caso, y sin importarle lo que haya sucedido en otros, sí que lo hay, la sudamericana, quién sabe si extasiada por el cuerpo, la cara, el acento o la galantería transalpina, se muestra algo endeble en la defensa de su relación con el que fuera presentador de Operación Triunfo.

Si la intención de Mario es la de desestabilizar la relación de Carlos y Miriam parece que si sigue por ahí la cosa puede ir en buen camino.

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El otro factor que puede ayudar a que esta se fije en él, el físico y el encanto, parece que más o menos ya han empezado a extasiar a Miriam.