El 'Polònia' nos ha sorprendido muchas veces con su humor políticamente incorrecto, ya comentado aquí, y dicho literalmente lo de incorrecto, al no plegarse a ningún político, ni siquiera cuando CiU volvió al poder en la Generalitat de Catalunya el año 2010 y el programa tuvo que suprimir el personaje del Papa Benedicto XVI de sus imitados más habituales, al no agradar dicha imitación a los dirigentes más conservadores de la ya extinta coalición de centro-derecha catalanista.

Supo contrarrestar la repentina ofensiva del PP catalán contra ellos, a raíz del sketch de Rajoy parodiando al deprimido Hitler de “El hundimiento”, ataques como los de Inés Arrimadas, la nueva líder de Ciutadans en Catalunya, que calificó al programa de machista por meterse con ella…

Este jueves, el programa ha celebrado su décimo aniversario de emisión reuniendo a políticos de diversas ideologías y partidos con los actores que les imitan, incluso con algún actor que ya no trabaja en el programa, como Bruno Oro, del cual jamás olvidaremos sus imitaciones clavadas de Artur Mas, Matías Prats o Ángel Acebes.

No es la primera vez que los políticos catalanes acuden al programa a encontrarse con sus imitadores, lo han hecho varias veces e incluso se autoparodiaron en diversos sketches, con lo que se fusionaban perfectamente con el personaje real y el ficticio.

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Un ejemplo, uno con Alícia Sánchez Camacho (la real) y el ficticio Rajoy.

Acudieron, entre otros, Arrimadas, Miquel Iceta (PSC), el President Carles Puigdemont, Anna Gabriel (CUP), la alcaldesa de Barcelona Ada Colau, Pablo Iglesias (Podemos) (el único político no catalán que vino) e incluso alguien que nadie se esperaba que viniera: Xavier García Albiol, del PP catalán, el más atacado en las virulentas parodias del programa por sus tics xenófobos (por ejemplo, el que le parodiaba como el mayordomo de "El algodón no engaña", aplicado a los inmigrantes).

Dijo que venía por que sabe reírse de sí mismo, algo loable, pero no sabemos si para quedar bien, igual que Arrimadas, por lo que dijimos antes.

García Albiol, insólitamente diplomático, dijo: “Medio mundo se ríe del otro medio, y quien no lo sepa hacer tiene un problema consigo mismo”. Miquel Iceta desearía que “mis imitadores me pudieran sustituir en la vida real. Es una pena que no pueda ser así”. Y Anna Gabriel confiesa: “Les he pedido trabajo a la gente del ‘Polònia’ por que lo que hacen es mucho más interesante que lo que hago yo”.

Al ver juntos a los dos Puigdemont, se veía que el Puigdemont real era más contenido, incluso más tímido, mientras que el imitado por Queco Novell (el mismo de Rajoy o que en su momento bordara a Pasqual Maragall, pero que abandonó por respeto al diagnosticársele Alzheimer), era el más gestual, más festivo.

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Con este programa, igual de divertido que los anteriores de la larga singladura del Polònia, parece que queda enterrado el hacha de guerra contra el mismo por parte de algunos políticos, incapaces de apreciar que en otros países europeos se cultiva la sátira con naturalidad.

El ya aludido Queco Novell recuerda que el programa “no nació con el objetivo de hacer enfadar a los políticos”. Le gustó ver que “Inés Arrimadas tiene otra cara, eso está muy bien” (no sólo la que muestra habitualmente en la Política) y halagó que García Albiol “se junta con nosotros”.

Toni Soler, el director del programa, el más maravillado.

“Esto demuestra que los políticos han acabado viendo que no tienen mucho que perder”.