Ayer tuvimos en directo una de las galas más vibrantes, emocionantes y discutidas de los últimos años del Reality más famoso de la cadena de Fuencarral, "Gran Hermano Vip". Ayer, tras una emocionante gala final salió como ganadora Laura Matamoros, que conquisto el corazón de los telespectadores, dejando a Carlos Lozano en segundo lugar.

Todos recordaremos, el altercado que tuvo lugar en la casa de "Gran Hermano Vip 4", en donde Carlos y Julián Contreras tuvieron una gran bronca llegando casi hasta las manos, y ofreciendo un espectáculo lamentable para la audiencia.

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Debido a este lamentable suceso, Julián Contreras decidió abandonar la casa para no tener una pelea con el presentador, haciéndolo responsable de su decisión.

Esto, generó entre los dos participantes, un odio que ayer cruzó las pantallas de Televisión, para ser retomado tras la gala final en una discoteca a la que acudieron todos los participantes del reality, para celebrar el final del concurso de este año.

Durante el transcurso de la gala celebrada ayer, la tensión entre los dos participantes en vez de ir a menos, se agravó si cabe un poco más tras visualizar los vídeos que pone el programa, en el que ambos hablaban muy mal el uno del otro en el confesionario, y dando pie a que ya entonces y siguiendo con su antigua disputa, se intercambiaron algunos insultos y faltas de respeto en plató, pero ahí no acabó la cosa.

Según nos cuentan nuestros informantes, que asistieron a la fiesta final que se produjo en la discoteca "Kapital" de Madrid, tras unas copas de más, los dos protagonistas de esta noticia fueron calentándose conforme iba pasando la noche, y cada vez que coincidían en algún lugar de la discoteca, se lanzaban miradas asesinas, y se decían improperios que toda la gente que estaba alrededor escuchaba pese al sonido de la música.

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Finalmente, la cosa se salió de madre y los dos concursantes decidieron resolver sus diferencias apartados de todas las miradas de la discoteca, y saliendo a una calle cercana a la misma, donde comenzaron a golpearse mutuamente hasta que unos transeúntes que pasaban por la calle en ese momento los separaron.

No tenemos constancia, de si se produjeron lesiones o denuncias del hecho, lo que si tenemos claro, es que esta situación es intolerable y no se puede volver a repetir.