De la inmensa mayoría de los concursantes de la presente edición de Gran Hermano VIP 4 conocemos todos los pequeños detalles. Sin embargo, de Alejandro Nieto, el chico guapo de esta cuarta edición, casi no sabemos nada. Su timidez, su recién estrenada fama y todo aquello que el andaluz ha preferido que no se sepa cuentan su historia y vamos a tratar de desengranarla aquí.

Nacido en el Puerto de Santamaría (Cádiz) hace veinticinco años, el gaditano es el actual Míster España después de conseguir el título del 'más guapo de España' representando... ¡a La Rioja!.

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Después de haber intentado ser el candidato de su ciudad sin éxito, este decidió ir a probar suerte en la tierra del vino, y ya sabemos el final. Acabó ganando.

Sin embargo, a pesar de conseguir el triunfo en el certamen de belleza, Alejandro Nieto no pudo viajar a Filipinas a luchar por el título de Míster Internacional.

La razón: Es padre de un hijo y eso va en contra de las bases del concurso. Como lo leen. Si algo define a Álex, como le llaman sus amigos, es que es un tipo muy familiar siendo su círculo familiar más cercano su vida entera y lo que más le importa.

Muy pocos saben que el hijo que tiene Alejandro Nieto tiene ya dos años, y muchos menos que este está aquejado de una enfermedad grave como es el cáncer, siéndole detectada esta al muy poco tiempo de nacer. Desde entonces, la vida le ha cambiado y sólo desea estar junto a su hijo, que por cierto, está bien en estos momentos sometiéndose al tratamiento oportuno.

Un tema del que el andaluz prefiere no hablar y no dar detalles de cómo es su vida, la de su hijo, y nada que tenga que ver con su familia, siendo tremendamente celoso en este punto, como ya hemos podido ver en el programa.

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Amante del fútbol, llegó a jugar con el Betis hasta que todo el asunto del Míster y el título de electricista le empezó a consumir el tiempo que ahora prácticamente se lleva su hijo en su totalidad, cuando no el resto de la familia, dejando lo que puede para el trabajo.

Calificado por el mismo como maníatico, este es uno de los defectos de los que más le acusan los demás. Él lo sabe y trata de ponerle remedio, como también al estrés. Una enfermedad que padece el Míster y que en el momento de detectarle la enfermedad a su hijo le hizo engordar nada menos que veinte kilos.