Todavía estamos en estado de shock después de haber visto lo que ha sucedido en las últimas horas en la casa de Guadalix de la Sierra en uno de los movimientos más rastreros, humillantes y peligrosos que jamás se han visto en la historia de Gran Hermano, tanto en su versión ordinaria como en la VIP.

Todo sucedía después de una discusión en la que las dos rubias de la casa, Charlotte Caniggia y Belén Roca, se metían tras escuchar un nuevo desaire a estas dos, a las que compadecía por pasarse la vida "en busca de un millonario" para que les arregle la vida y les permita no trabajar y vivir a cuerpo de rey.

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Una afirmación que les sentaba a cuerno quemado tanto a la española como a la argentina que no dudaban en atacar a Carlos Lozano diciendo de él lo mismo que insistía Rosa Benito en relación a la forma que tiene de complicar la existencia a las mujeres que no le bailan el agua y no son como él quiere.

Después de discutir al respecto, y de que Charlotte asegurar que era una pena que su hermano no hubiera estado delante ya que le hubiera pegado una paliza, dado que este "es muy de pegar", estas dos decidieron tomarse la justicia por su mano, por la espalda, y de la manera más rastrera posible que hayamos visto ante en este reality.

Lo que a estos dos demonios disfrazadas de angelito se les ocurrió fue nada menos que coger el cepillo de dientes del presentador y meterse dentro del baño para sumergirlo en el retrete después de hacer sus necesidades para posteriormente colocarlo en su sitio y esperar que este acudiera a usarlo después de alguna comida.

Y así fue. Al no tanto de haber cometido esta tremenda gorrinada que puede tener consecuencias de salud importantes para Carlos Lozano, este no dudó en tomar su cepillo de dientes y usarlo sin saber lo que hacía unos minutos había sucedido con este aparato.

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En estos momentos, Carlos sigue sin saber qué ha pasado y la dirección del programa sin tomar ninguna decisión. Parece claro que han pasado la raya de la broma para jugar con la salud de su 'enemigo'.