La vuelta a la casa de Fran, ha servido es para retratar todavía más a unos personajes mediocres y envidiosos que desde el primer momento han tenido en su punto de mira a Carlos Lozano, uno de los mejores concursantes que han pasado por todas las ediciones de Gran Hermano.

Carlos es justo que esté en la final y lo es todavía más que se alce con el premio. Desde el primer momento ha dado juego y un juego limpio que han intentado pervertir pensando seguramente que la audiencia que ve el 24 horas es corta de vista o de entendederas. No ha habido prácticamente un habitante de la casa que no se haya unido a los demás para intentar humillarlo, difamarlo y desestabilizarlo sin conseguirlo a pesar de las broncas que han propiciado.

 No hay más que ver los vídeos.

De algunos y algunas lo esperábamos ya que se mueven siempre en aguas fecales y eso crea carácter, pero nos ha sorprendido que gente a la que ni por un momento hubiésemos creído capaz de bajezas inadmisibles, también se haya unido al contubernio visillo para tratar de hacernos ver lo blanco negro. Han perdido tiempo y energía que podían haber empleado en tratar de ser mejores concursantes e incluso mejores personas.

No todos los que están en la final lo merecen pero se dan dos circunstancias que lo han propiciado. Una: el casting no ha podido ser más deleznable, anodino y zafio. Dos: la audiencia solo ha podido expulsar a uno cada vez, si hubiesen salido de dos en dos el resultado sería muy distinto. En otras ocasiones se ha hecho, en esta en la que además se ha permitido que se infringiesen las normas a placer, está claro que a la organización no le ha interesado.

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Desde primera hora se ha favorecido a una concursante: Laura Matamoros. Su Vip es únicamente ser hija del colaborador más contestado de ‘Sálvame’ con quien comparte genes y actitud y ¡Qué actitud!. En un principio sus acusaciones contra su hermanastro Javier Tudela, sus lloros en el confesionario y sus modos de pobre niña desvalida ‘huérfana’ de un padre malvado que no atendía a sus necesidades afectivo económicas ni a las de sus hermanos conmovió a la audiencia.

Esa misma audiencia que comenzó a darse cuenta de que algo no cuadraba en la historia tras la expulsión del hermanastro. Ya con la mosca detrás de la oreja, no faltó más que ver al ‘padre desnaturalizado’ en la casa para darse cuenta de que había gato encerrado. Empezaron a circular en las redes sociales sus viajes caros, aficiones, ropa…

Esa Parka de 800 euros que ella confesó haber comprado por 600 y que ahora su hermano Diego tras el aluvión de descalificaciones dice haberle regalado, ha marcado la diferencia entre hacerla ganadora sin fisuras tal y como se pretendía o poner a gran parte de los votantes en su contra y nuevamente la sospecha de tongo planeando en ‘GH VIP 4’.

Eso unido a que tras la salida de su ‘enemigo’ se ha convertido en otro mueble, con alguna bronca de muy mal gusto con Alejandro y poco más. La hemos visto criticar siempre por detrás a Carlos Lozano a quien no tiene bemoles para enfrentar cara a cara. Cree reforzada su posición gracias a la entrada de Dani Santos y Laura Campos que van arrojando pétalos de rosa a su paso y rindiéndole pleitesía a ver si así cuela y la hacen ganadora. ¿Qué les habrán ofrecido a cambio de su peloteo máximo?

Telecinco quiere que gane, pero la audiencia este año no está por la labor y no aceptará otro ‘Belengazo’ Esperemos que no haya más juego sucio y gane quien realmente lo merece. ¡A votar!