No caben dudas que el último capítulo de la serie trajo demasiado que hablar dentro del público amante de Dragon Ball. En primer lugar la rápida derrota de Frost sorprendió a todos aquellos que esperaban un combate épico como los que ha tenido Vegeta con Freezer, sin embargo no existe peor final humillante que el que le dio Vegeta al emperador del universo 6. Es más, lo mejor de todo fue lo que dijo Vegeta luego de vencerlo “No te mate para no rebajarme a tu nivel”. Es decir Vegeta comprendió que exterminar por exterminar no es bueno, sobre todo porque no era necesario y porque lo descalificaría del torneo.

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Algunos pensarán que fue una pobre pelea, pero el hecho de que Vegeta sin esforzarse demasiado haya noqueado a Frost de un solo golpe fue realmente alucinante, no existe peor final para el orgulloso y tramposo Frost.

Sin embargo notamos un gran cambio de actitud en Vegeta, quien desde su muerte sacrificándose contra Majin Buu ha cambiado drásticamente. Pero para hablar de esto nos tenemos que remontar un poco a la historia del saiyajin. En primer lugar Vegeta fue un personaje codicioso que solo le interesaba el poder y el placer de eliminar sujetos. Luego, con su primera muerte en manos de Freezer llego hasta llorar de bronca y orgullo mientras le explicaba a Goku el motivo de la destrucción del planeta Vegeta y el fin de su raza. A partir de ahí Vegeta cambio para bien y dejo la codicia de lado. Sin embargo continúo rivalizando con Goku, lo que le permitió dejarse poseer por Babidi en la saga de Buu.

Pero el cambio fundamental en su personalidad lo tuvo luego de su segunda muerte mientras se sacrificaba por sus seres queridos incluso a costa de dejar de existir ya que su alma seria privada de cualquier recuerdo y entregada a un nuevo ser vivo.

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Luego de eso Vegeta entendió que debía competir contra Goku desde otro aspecto, es decir cooperando con el mientras se acompañaban para ser cada vez más fuertes. Es por eso que en Dragon Ball Super tomo el rol de inseparable para con Goku, más allá de que aun quiera superarlo, pero solamente para demostrar que él también puede alcanzar su nivel no por rivalidad.

Esta pelea contra Frost demostró ese gran cambio de Vegeta, de aquel que mataba sin piedad a este que sabe cuándo hacerlo.