La segunda temporada del dating show 'Casados a primera vista' finaliza con un resultado no totalmente exitoso entre las parejas participantes. Como ya ocurrió en la primera edición del programa, no todas las parejas deciden continuar casadas y darse una oportunidad. El desenlace entra dentro lo esperado si consideramos que casarse con un repleto desconocido, por mucho método y compatibilidad que haya por medio, es una aventura con pocos visos de final feliz.

De las cinco parejas, Andrés y Bernardo chocaron desde el minuto uno y tuvieron que poner fin al matrimonio antes de tiempo por su absoluta incompatibilidad.

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El resto de parejas, a excepción de Sabrina y Jonathan y Alberto y José Ramón, tampoco han proyectado demasiada compenetración y no han conseguido que surja el amor ni las ganas de intentarlo.

Tito y Cristina han marcado ritmos diferentes y el gaditano ha tenido mucha paciencia con la actitud de la catalana, pero para cuando Cristina se ha mostrado más cercana, ya Tito había tirado la toalla, por lo que él ha firmado el divorcio, pero Cristina no. Según han comentado ambos, puede ser que a pesar del divorcio se den la oportunidad de seguir conociéndose fuera.

Jonathan y Sabrina son los que mejor han encajado desde el principio; aunque han tenido algunos roces y Sabrina ha tenido que lidiar con una suegra muy peculiar, la pareja tiene muchas cosas en común y ha sabido resolver sus conflictos, por lo que los dos han decidido continuar con el matrimonio. En su análisis final, Jonathan ha comentado: "Yo creo que me puedo enamorar de Sabrina" y Sabrina ha respondido :"Yo quiero que esto funcione".

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Mónica y Pedro mostraron atracción física en un primer momento y llegaron a consumar el matrimonio, pero el carácter fuerte y dominante de ella y la personalidad más tranquila de Pedro eran incompatibles. Mónica se ha empeñado mucho más en que la relación funcione, tanto que ha forzado a Pedro a que tuviera un sentimiento que en él no ha surgido en ningún momento; por tanto, el madrileño ha tenido clara su decisión y ha firmado el divorcio; sin embargo, Mónica ha probado suerte y finalmente ha decidido no firmar.

Entre Alberto y José Ramón  había feeling y se notaba que su relación avanzaba programa a programa. Sus diferentes proyectos de vida y las dudas de poder continuar su relación a distancia han condicionado mucho el que no tuvieran clara su decisión, pero  finalmente han optado dejar sus miedos a un lado y arriesgarse por continuar su matrimonio.