El 27 de marzo de 2005, una grave enfermedad se llevaba por delante a Fernando Jiménez del Oso, padre del mundo del misterio en España. Sin quitar importancia a otros grandes investigadores y divulgadores de la España de la época, Jiménez del Oso, ese psiquiatra que dedicó su vida a perseguir lo imposible, se ganó a todos los españoles que se fascinaban y se aterraban a la vez con la historias que contaba.

La gente le recuerda como ese hombre con grandes bolsas debajo de los ojos que, sentado frente a una mesa y con una estantería de fondo, se dedicaba a contar "historias para no dormir" en la televisión de blanco y negro.

No se sabe si era por el don de la comunicación que tenía o por la fuerza y sentimiento que contenía su mensaje, pero lo cierto es que las historias sobre fenómenos misteriosos e inexplicables que nada más sabía narrar él, llegaban a lo más profundo de aquellos que se pegaban al televisor para acercarse a todo lo que no es comprendido.

Jiménez del Oso no solo es conocido por ser un gran comunicador, sino por el humor que le caracterizaba. Todas las personas que tuvieron la fortuna de conocerle en persona todavía le recuerdan como una persona que siempre tenía una sonrisa en la cara y que hacía reír a todo el que se encontrara a su alrededor. Además de destacar por la profesionalidad que tenía con la tarea de divulgar el Misterio, también lo hacía por su forma de ser y humildad.

Tras el fallecimiento de Del Oso, su legado sigue en pie y el mundo de la investigación y divulgación de los fenómenos anómalos (el llamado "mundo del misterio") no ha desaparecido.

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Quizá sí ha desaparecido el espíritu y la imagen que quería inculcar Jiménez del Oso, así como ese afán por intentar descubrir aquellas situaciones y circunstancias que se escapan a la lógica humana. Puede ser algo normal, pues una persona como él es inigualable en todos los sentidos. Aunque no se haya seguido la estela que implantó por aquellos que heredaron su posición, seguro que el maestro Jiménez del Oso, donde quiera que esté ahora mismo, está satisfecho con la idea de que todavía se hable sobre esas temáticas que tanto asustan a unos y hacen soñar a otros.