Ayer vivimos la mejor gala hasta ahora, por la cantidad de diversión que dio a una audiencia que no quería despegarse del televisor. Las ‘nominaciones a la panza’ compartían el asco de ver una enorme barriga engrasada moviéndose de forma intimidante y la mayoría de las veces incluso asomando las tetillas por el agujero y las consiguientes risas al ver encastrarse a los concursantes contra ella.

Las nominaciones han dado un giro y esta semana se juegan la expulsión: Javier, Alejandro y Charlotte que ha sido la víctima propiciatoria de las señoras del visillo comandadas por Rosa, que se dedicó a aleccionar a Raquel y a todo el que quería oírla.

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Que la Benito quisiera hacernos creer que no sabía a quién nominar cuando las miradas que le echa desde el primer día a Charlotte son incendiarias y le diese tres puntos nos ha dejado claro cuál es su estrategia.

A Javier lo han nominado: Laura, Charlotte, Sema, Julián, Rappel, Rosa y Raquel

Este chico de veintidós años, sin otro mérito que ser hijo de Makoke y por tanto hermanastro de Laura Matamoros, pero que podía haberse labrado un nombre o algo concursando en ‘GH VIP 4’, ha preferido dedicarse a hablar de dietas proteicas, que alguien debería decirle le van a costar la salud, de tablas de fitness y de fábulas varias. Estar está, pero no concursa, pensando que así nunca sería nominado y que en caso de serlo los contactos familiares impedirían su expulsión. Grave error que seguramente le cueste su salida definitiva esta semana.

Telecinco fiel a sus tejemanejes, quiso hacernos creer la pasada gala en la que el chico estaba nominado junto con Julius y Lucia que no había estado en la zona de peligro, pero como dice la Biblia: ‘Por sus hechos los conoceréis’ y la presencia de Makoke compartiendo plató con Diego Matamoros nos dio la clave.

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A punto estuvo el ‘makokito’, como se le conoce en las redes, de salir y de ahí el subterfugio de la cadena que se saltó el enviar de regreso al salvado por la audiencia por tener menos votación y nos dejó con la incógnita. La falta de sutilidad es uno de los sellos de la cadena.

Javier no es tan simple como parece y por eso evita contar sus fábulas delante de Laura que sin duda se las rebatiría una a una, de hecho lo hace en cuanto se las cuentan. Es comprensible que fraguase tan gran amistad con otro gran fabulador: Francisco Nicolás. Ya lo dice el refrán: ‘Dios los cria y ellos se juntan’.

Lo hemos oído decir que ha tenido negocios y es mentira. Hasta Kiko Matamoros ha tenido que salir a enmendarle la plana al hijo de su novia explicando que eso no era cierto, los negocios son del padre. Ayer los que seguimos el 24 horas asistimos impávidos a una nueva fábula, tal vez la mayor de todas.

Javier le contaba a Rappel y a Alejandro que había ‘restaurado’ un Ferrari valorado en más de 300.000 € en ‘su taller’.

El futurólogo le preguntó lógicamente que había pasado con el taller: ‘Qué no iba muy bien’. Este chico no solo fabula, es además tan ignorante que es muy fácil desmontar sus ensoñaciones. Se nota que no tiene la más mínima idea de la gran capacitación, experiencia y práctica que se necesita para ser mecánico restaurador. En realidad se nota que no tiene idea de casi nada que no sea el ‘culto al cuerpo’.

Un diez a la audiencia que ha juntado en la prueba semanal: Laura, Javier y Carlos. Está claro que quieren que las tensiones entre la hija de Matamoros y el hijo de Makoke se intensifiquen y van camino de conseguirlo. ¿Se mostrará finalmente Javier Tudela cómo es a pesar de estar nominado?

Última hora: Javier y Liz están desayunando y son casi las 15 horas. Lo ideal para alguien que presume de deportista.