El encierro en la casa de Guadalix de la Sierra sigue pasando factura a la convivencia en Gran Hermano VIP 4. Los dos últimos concursantes en perder los papeles han sido Lucía Hoyos, nominada para la expulsión de este jueves, y Alejandro Nieto, candidato a ser uno de los nominados de esta semana tras este y otros nuevos encontronazos.

El motivo de la enésima discusión dentro de la casa lo ha tenido, como no, y una vez más, la prueba semanal. Divididos en dos grupos, con las chicas por uno y los chicos por otro, los ensayos se están convirtiendo en algo que se están tomando muy en serio los habitantes de la casa sabedores que la calidad y la cantidad de su comida dependerá de cómo les salga el jueves en la actuación final lo ensayado.

Durante uno de los ensayos del grupo de Lucía Hoyos, una de las que parece estar pasándolo peor con esto de bailar, a pesar de la dedicación que le está regalando al asunto, Alejandro Nieto, al parecer sin nada que hacer en la casa, se dejó caer por los ensayos incomodando a varias de sus compañeras que tuvieron que interrumpir varias veces los ensayos por culpa de las risas del que fuera Mister España y sus comentarios.

Al parecer, al guapo oficial de la casa, la falta de habilidad para el baile de sus compañeras de convivencia, en especial Charlotte Caniggia y Lucía Hoyos, es un motivo de mofa constante y así lo hizo ver durante el baile de estas hasta que, en un momento dado, la nominada decidió parar el ensayo y pedirle que se marchara. Algo que no gustó nada a Nieto.

"Venga, gordo, vamos a hacerlo fácil.

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Vete allí, que no estamos jugando". Unas palabras que no gustaron nada a Alejandro que consideró que, una vez más, alguien de la casa le estaba hablando mal y fue subiendo el tono de la bronca, asegurando que se "iba a cabrear" y que en la casa "nadie más" le iba a "hablar mal".

Lejos de amilanarse, Lucía siguió con la discusión subiéndose el tono entre ambos hasta que Nieto le advirtió con una amenaza velada asegurando que "cuidado con como me hablas", lo que llevó a interceder al resto de compañeros hasta separarlos. Una vez más, todo acabó con lloros de Lucía y sin perdón de Álex.