El glamour vende. No es un titular, es un hecho. Un vestido precioso, un maquillaje perfecto, unos complementos bien elegidos y una sonrisa ausente como muestra de naturalidad, ya que no solemos ir por la calle con ella puesta, son los elementos que se necesitan para llamar la atención de quien pase por los quioscos y, en consecuencia, no pueda apartar la mirada de las actrices que Hollywood ha convertido ya en leyendas. 

La revista Vanity Fair, que cada año reúne a un grupo de intérpretes, nominadas al Oscar tanto hoy como ayer, funciona como un imán. La reunión de las actrices del momento en un reportaje para coleccionistas es todo un clásico que por estas fechas, a pocas semanas de la entrega de las estatuillas, aumenta, si es que puede hacerse más grande, las ganas que el público tiene de verlas en la alfombra roja previa a la gala.

Annie Leibovitz es la fotógrafa por excelencia de la realeza del espectáculo, aquella que nos ha brindado instantáneas inmortales como la de la actriz Whoopi Goldberg con sus brazos y sus piernas destacando en una bañera llena de leche, o la serie en la que algunos de los más clamados actores, Penélope Cruz incluida, posaban recreando míticos cuentos infantiles como Blancanieves, Peter Pan o La bella y la bestia.

Leibobitz firma de nuevo este trabajo monumental que sirve de escaparate a la actualidad de una industria en la que están puestos todos los focos del mundo.

Las trece elegidas aparecen, y no por casualidad, de riguroso negro, con vestido once de ellas, a excepción de los trajes pantalón con los que Jane Fonda y Diane Keaton, a la que los más veteranos del lugar no recuerdan haber visto nunca con falda, posan en cada extremo.

Ver juntas a varias generaciones de estrellas, al Hollywood que ya brillaba en los años 60 y 70, a las protagonistas de Barbarella o Annie Hall, con las representantes de la industria que ahora mismo están despuntando, caso de Alicia Vikander, nominada por La chica danesa, o Brie Larson, candidata y favorita al Oscar a la mejor actriz por La habitación, es un regalo para los ojos.

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Profesionales de los lugares más diversos, como la propia Alicia, que viene de Suecia, la mexicana Lupita Nyong´o, Cate Blanchett, de nacionalidad australiana, o Charlotte Rampling, legendaria actriz francesa también aspirante a ganar la estatuilla por su trabajo en 45 años, se dan cita en la portada, al lado de las inglesas Gugu Mbatha-Raw, Helen Mirren o Rachel Weisz, y las norteamericanas Saoirse Ronan o Jennifer Lawrence. 

En un año en que tanto se ha hablado y discutido sobre la ausencia de actores afroamericanos en las nominaciones al Oscar, por eso la elección del color en los atuendos, la portada incluye a Viola Davis, candidata en el pasado por La duda y Criadas y señoras, y a Lupita Nyong´o, que hace dos ediciones lo obtuvo por 12 años de esclavitud. además de a la mestiza Gugu Mbatha-Raw, que protagoniza junto a Will Smith La verdad duele. Toda la diversidad que no encontraremos en la gala del 28 de febrero la tenemos en una revista que rebosa glamour en cada página.