Después del éxito de la serie “Isabel” y el reciente pase televisivo de “Carlos Emperador” (aunque con menos éxito), que pretende contar una parte importante de la Historia de España sin la grandilocuencia panfletaria de las películas del franquismo que la trataron, con un estilo más realista, entre la crónica épica patriótica y la crítica a las mezquindades de la época, quedaba un período no contado, que ésta película, “La corona partida”, precisamente pretende contar.

Hecha con un estilo más elaborado que las series mencionadas y rodada en escenarios naturales, la trama parte desde poco después de la muerte de Isabel La Católica (Michelle Jenner), con Felipe El Hermoso (Raúl Mérida) y Juana La Loca (Irene Escolar) a punto de heredar el trono, aunque Fernando El Católico (Rodolfo Sancho) sigue queriendo tener el poder.

No te pierdas las últimas noticias Sigue el canal Televisión

Al lado de ellos, el Cardenal Cisneros (Eusebio Poncela) siempre controlándolo todo.

La película quiere hacer justicia a Juana, maltratada en los libros de Historia, mostrándola como una pobre mártir, víctima de las ambiciones plenas de mezquindad de su padre y de su marido, ansiosos por apartarla del poder, siendo ella la heredera legítima, hasta que Carlos, hijo de ella, sea mayor de edad y herede el trono.

Es decir, que de loca, nada; fueron ellos quienes la volvieron loca y finalmente la encerraron en Tordesillas para el resto de su vida.

Las escenas están muy cuidadas, nada parece improvisado, pero no es una película redonda, por varios factores: uno es la narración lineal, mecánica, que a veces pasa de una escena a otra con demasiada rapidez sin profundizar en lo que se cuenta.

Otro son las desiguales interpretaciones de los actores, en especial Raúl Mérida, histriónico en su papel de Felipe El Hermoso, fotografiado casi como un galán de fotonovela de las de antes, frente a un excelente Eusebio Poncela que sin apenas mover un músculo de la cara te impacta más como el Cardenal Cisneros, que siempre está detrás de todos como el mayordomo que vigila que nada esté fuera de su sitio, aunque lo que haga sea mezquino.

Vídeos destacados del día

Irene Escolar también está excelente, aunque poco aprovechada, en su composición de Juana La Loca huyendo de los gritos histéricos que sus predecesoras en encarnar el personaje usaban y abusaban. El resto, incluido Rodolfo Sancho, al ser una película coral, como la serie, y habiendo a veces mucha acumulación de personajes en una misma secuencia, tampoco podían lucirse mucho. Algo, por cierto, que pasó en “Carlos Emperador”, y en un grado mucho más alto, lo que la perjudicó.

Dirigida por Jordi Frades, uno de los directores de episodios de las series mencionadas, sabe hacer un producto digno, aunque le falta ese carisma, esa fuerza, que vemos en películas históricas de otros países. Pero sabe mostrar lo que cuenta sin caer demasiado en el patrioterismo en el que cayó “El puente de los espías” de Steven Spielberg, rodada con muchísimos más medios que “La corona partida”, desde luego, pero que acaba decepcionando en cierta manera, mientras que “La corona…”, sin ser nada del otro jueves, sabe mejor lo que quiere contar y acierta más.