Cuando nos mordíamos las uñas mientras Iván González se lanzaba una y otra vez a los pies de la tronista Ruth Basauri para rogarle que saliera por la puerta de Telecinco los dos juntos y de la mano (otra cosa es que lo hiciera con la boca pequeña…, a gusto del consumidor), no esperábamos la siguiente sorpresa que nos lanzaría el programa Top de los mediodías, puesto que aparecieron en escena (eso sí, cada uno por su lado) y bajando la comprometedora  escalera de la grada,  la ex tronista Steisy/Patricia y el que aún considerábamos que era su pareja, el fornido y de vana dialéctica, Dosel.

               Ambos se situaron en el centro del plató, como si de una diana se tratase,  y tras que Traian diera su total voto de confianza a su antiguo contrincante (muy aventurado, diría yo), la voluptuosa  Steisy se dispuso a proyectar sin orden y control una retahíla de datos y argumentos que dejaron a su oponente (Dosel) en un lugar poco propicio.

Pese a su particular forma de hablar, Patricia se mostró siempre clara en sus razonamientos, dejando de manifiesto que tras la última Noche Vieja el que había sido su compañero se habría estado viendo con alguna fémina, y para más INRI, habrían dejado constancia de esa cercanía en numerosas fotografías publicadas en la plataforma Instagram.

               El turno de palabra de Dosel sirvió más para provocar la duda del público que para posicionar su defensa, ya que presentó una justificación poco clara y menos convincente (y que casi me es imposible repetir). Con una actitud a la que nos tenía poco acostumbrados, el ex pretendiente se mantuvo vacilante y sin dar la más mínima respuesta concluyente sobre los acontecimientos revelados.

               Más de ocho meses en pantalla habían logrado que Dosel se situara en un espacio del corazón de la mayoría de televidentes por sus afables formas de actuar y capacidad de soportar las batallitas que día tras día mantenía su tronista con el resto de pretendientes.

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Sin embargo, la sintomática puesta en escena del chico dejó bastante evidente que no es oro todo lo que reluce, pues, o se le subió a la cabeza la popularidad o, tal vez, sigue sin saberse explicar. O, quizá, exista una tercera opción nada desdeñable… ¿Montaje?