El regreso de Raquel a la casa de Gran Hermano no sentó del todo bien a Suso. Todas las vistas estaban puestas en ellos, la mayor parte del público confiaba que si daban una segunda oportunidad a la cacereña la casa se inundaría de amor y felicidad por doquier, sin embargo algo falló y no todo salió como se pensaba.

La repesca de Raquel no hizo otra cosa que separar aún más a la casa, si ya estaba dividida entre el grupo ‘biblioteca’ y el de los ‘loser’ cuando Raquel entró de nuevo el poco buen rollo que existía por aquel entonces desapareció a velocidad de rayo. Ella lo tenía claro y desde el primer momento no dudó en volver a lanzarse a los brazos de su amado Suso algo que al catalán y a los espectadores confundió bastante.

La cara que se le quedó a Suso después de que Mercedes comunicara que la repescada era ella seguramente no era la que la cacereña hubiera deseado, sin embargo la leve sonrisa que se dibuja en la cara de él (porque entre Maite y Raquel prefería mil veces a la segunda) mostraba un pequeño rayo de luz para Raquel.

Las desconfianzas iban siendo cada día más grandes, el público agrandaba su ‘odio’ hacia la concursante al ver que esta sólo buscaba la ‘relación fácil’ y el ‘edredoning’, algo que ella juró a su madre que no haría dentro de su permanencia en la casa. Por este y muchos más motivos que Mercedes explicaba el día de su segunda expulsión, su segunda oportunidad en Guadalix duró menos de lo que dura un parpadeo.

Sin embargo uno de los puntos a destacar durante este poco tiempo fue la actuación de Suso con ella, ya que a pesar de las inseguridades que le rondaban en la cabeza y la cantidad de enfrentamientos que tuvieron, no lo pensó dos veces y jamás titubeó a la hora de defender a ‘su chica’, que en ese momento tenía a toda la casa en contra y cada día parecía un suplicio para ella.

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Si había poca gente que confiara en esta fugaz ‘relación’ el misterio se resolvía en tan sólo dos semanas, cuando el concurso finalizó para ambos y el amor se quedó en Guadalix encerrado. La primera semana que pasaron juntos lejos de cámaras y vigilancia las 24 horas, las diferencias entre ambos volvieron a florecer pero parece que esta vez fueron mucho más grandes que las que habitualmente tenían dentro de la casa. Suso sacaba su lado más celoso mientras que Raquel mostraba a su temperamento de ‘guerra’ lo que desembocó en un sinfín de regañinas y discrepancias. Tantas fueron así que desde aquella primera semana no parece que exista ningún vínculo entre ambos salvo el de haber sido concursantes de esta última edición de Gran Hermano.

Por si quedaba alguna duda, el catalán confesaba en un programa de radio que con Muti y Amanda existe una relación muy especial, son como dos hermanos para él, pero que por el contrario con su ‘amada’ Raquel solo queda una brasa que intentan mantener encendida pero que no acaba de prender.