Este cronista, con la experiencia que tiene de haber ido un centenar de veces a “La Sexta Noche” como público, anoche pudo ver cómo se había montado un gigantesco dispositivo de seguridad para la llegada de Mariano Rajoy a contestar a las preguntas de gente de la calle en la sección “La Calle Pregunta”.

Como ya se había hecho de noche, la puerta de los estudios Atresmedia en San Sebastián de los Reyes estaban como nunca los había visto: con las luces del portal encendidas al máximo y con varios focos apuntando al cielo.

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No sabía si estaba donde se hace el programa o en la final de “Gran Hermano”, ya que había una grúa con una cámara de televisión para filmar el momento en el que Rajoy y su séquito llegaría a los estudios, como si fuera Belén Esteban volviendo de la casa de Guadalix.

Para continuar, al público se nos llevó a otra sala, que desconocía, ya que la habitual se acordonó para el Presidente.

Incluso los sillones color verde fosforito se sustituyeron por otros iguales, de color blanco, y los lavabos, habitualmente poco cuidados, habían sido reformados y pintados, por lo que no tenían el molesto olor a orines habitual.

El programa empezó con una entrevista al peculiar pero interesante Miguel Ángel Revilla, Presidente de Cantabria, que dio sus opiniones personales e intransferibles, con su campechanía habitual. Luego llegó el gran momento: montar las banquetas para la gente que haría las preguntas, más otras personas del público, algunas de las cuales este cronista conoce.

Y entró Rajoy, respondiendo a preguntas de Iñaki López, pero, oh sorpresa, no iba sin corbata como hicieron Garzón, Rivera, Iglesias o Sánchez: iba de traje y corbata, solemne a tope. E una sección que quiere acercar los políticos a los ciudadanos, él se saltaba esa condición.

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Durante la ronda de preguntas, se vió que venía mejor preparado, ya que no cometió los infantiles errores de otros días, como lo de los alcaldes, lo de “Me votaré a SÍ mismo” o la colleja a su hijo Juan. Aunque las preguntas tampoco eran mayormente muy incisivas.

De las pocas que se pueden destacar, están la de Ferran, que reprochaba a Rajoy que “los catalanes se sienten muy humillados” ante el trato suyo a Catalunya, aspecto que le recordó dos veces, o sus respuestas evasivas cuando una chica, Sara, le recordaba la postura del PP cuando Zapatero aprobó la Ley de Matrimonio Homosexual.

También trató de capear como pudo la pregunta de un español residente en Nueva York que hablaba por Skype que se quejó porque sólo podrán votar un 5 % de españoles residentes fuera por las infinitas trabas que hay.

En resumen, se le vio cómodo hablando, sobre todo con anécdotas cotidianas, aunque tampoco es para tirar cohetes, teniendo en cuenta que dijo muchos tópicos y le ayudaron las preguntas poco directas de la mayoría de “La Calle Pregunta”, más incisivos cuando eran otros los candidatos.

El experto italiano que habla al final del programa sobre cómo lo hizo cada candidato en la sección, dijo que “Rajoy sabe desenvolverse en las distancias cortas”, aunque recordó una frase del propio Rajoy, una de sus frases enrevesadas sobre tomar o no decisiones, que esto puede ser contraproducente contra él. Luego que ha sabido rodearse de gente de confianza con valía, que por eso entiende que sea Soraya Sáenz De Santamaría quien irá al debate del 7D, en vez de él. Y que si mantiene sus principios, recordando una frase de Aristóteles, le vendrá bien, por que si no…