¿Es una lección de la junta electoral a TVE para que aprenda a programar y así mire por ser una Televisión de servicio público en lugar de tener un visión más comercial y fijar la parrilla para conseguir audiencia?

El caso es que, como siempre, el espectador manda y el debate a 9 que se emitió en directo en varios canales de RTVE no consiguió el resultado, ni por asomo, que el programa “En la tuya o en la mía” consigue cada miércoles.

El debate a 9 consiguió un pobre 10,9% de share con un poco más de 2 millones de espectadores frente a los 4 millones y el doble de share que Bertín consigue cada miércoles.

Las razones:

 

  • Falta de debate. Todo debate que se precie debe tener eso, debate. El debate moderado por Somoano fue encorsetado, sin pasión, flojo y lleno de datos y argumentos en los que el espectador se pierde, se aburre y por tanto se va.
  • Demasiada gente. Si ya se que la pluralidad debe estar presente pero tanta gente genera lío y atropello y, además, “enmaraña” el lenguaje televisivo y la imagen. Si se debe tener a tanta gente en un set de televisión, el ritmo y la inmediatez debe ser directamente proporcional al número de personas que intervienen en él.
  • El contenido. La estructura en temas está bien planteada, lo que no está tan bien es como se trata. Faltó llegar al corazón de los temas, a la preocupación real de los votantes en su vida diaria económica y social. Se pierde demasiado el tiempo en dar datos macroeconómicos y macrosociales y discutir sobre la interpretación que se hacen de ellos por parte de los candidatos.
  • La escenografía. No se debe montar el circo con luces rojas, verdes y amarillas pero la iluminación plana y la escenografía institucional aburre.
  • La realización. No hay que ser Lazarov, pero permitir al realizador alguna licencia fuera de lo estrictamente correcto permitiría modernidad y conseguiría atracción.
  • La falta de líderes. Los grandes protagonistas del 20D no estaban y no hay que entrar en razones por las que faltaron, solo que el espectador quiere ver a los líderes y no a los que van de segundos. Véase el dato del debate en Atresmedia y eso que no estuvo Rajoy pero no se debe tomar como de segundo orden, desde el punto de vista televisivo, a Soraya.

 

Si se quiere conseguir éxito de audiencia al espectador hay que cuidarle, estudiarle y darle lo quiere, es decir, entretenerle.

No hay otra fórmula.

Si por el contrario, lo que se quiere es dar servicio público siendo tremendamente rectos para, supuestamente, ser equilibrados hay que hacer caso a la Junta Electoral.

Y me pregunto, ¿no es mejor que la Junta Electoral se sentase con los profesionales de la televisión para acordar la realización de un debate atractivo, entretenido y por supuesto objetivo que sea de verdad un servicio público a los votantes/espectadores ya que son al final los que deben ser informados y conocedores de las diferentes propuestas de los partidos políticos? De momento, parece ser que no y así lo reflejan los datos.

“En la tuya o en la mia” empezó a las 23:35 y subió como la espuma en cuanto a share e hizo un dato magnífico en cuanto a miles de espectadores a pesar de la hora. Claro, es entretenimiento puro en un formato de entrevistas que ha sabido dar con el punto exacto del entrevistador con el entrevistado en una ambientación que muestra la realización más que moderna y actual.

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