Se acabó la pose, el juego de la ambigüedad y el andar reprimiendo los sentimientos y las necesidades corporales, el matrimonio de Gran Hermano 16, formado por Aritz y Han, que es como ellos mismos se autodenominan desde que comenzara el concurso está completamente desatado.

La melena anda ya suelta y todo es posible como hemos podido confirmar en las últimas horas en el 24 horas sin perder ojo de lo que sucede en Guadalix de la Sierra. Allí, tras una nueva discusión, propiciada por la negativa del vasco a cambiar su residencia a Madrid una vez finalice el concurso para así poder estar juntos y afrontar una etapa televisiva entre ambos en la que estirar el chicle y el dinero en la tele, Han se ha mosqueado pero bien.

Eso sí, no ha pasado mucho tiempo hasta que su chico ha decidido acudir a buscarle e intentar persuadirle de lo que le había contado diciendo que todo se puede hablar y que ya se verá en el futuro, a lo que Han, necesitado de amor y cariño, ha respondido con caricias, arrumacos y besos que no han tardado en encender en el mejor sentido de la palabra a Aritz.

Ha sido entonces cuando, como sucede en todas las parejas, ha llegado el momento más agradable de las peleas, la reconciliación en la cama, donde los dos protagonistas de esta historia no han tenido rubor alguno en colocarse bajo la sábana para disfrutar del enésimo edredoning dejando sonidos que no dejan lugar a la interpretación sobre qué es lo que estaba pasando bajo las sábanas.

Pero como buena reconciliación, no ha habido solo un acto, sino que poco después, tanto Han como Artiz han decidido proseguir con lo que habían empezado en la ducha, dándose jabón con agua caliente y lo que no es jabón, tal y como se ha podido deducir del audio que emanaba de allí dentro.

Han, en un momento de calentura total, no ha dudado en indicar a la cámara que trataba de enfocar sobre lo que allí sucedía que no mirara, si no que participara de la fiesta que estaba teniendo allí dentro.

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Estos chicos están completamente desatados.