El lunes 23 de noviembre, TVE nos sorprendió con un capítulo doble de Carlos, Rey Emperador. Tras una serie de episodios en los que la muerte no daba tregua, a la corte castellana le tocó vivir un duro traspiés. El Emperador (Álvaro Cervantes) se cayó de su caballo y mantuvo a todos en vilo y al reino al borde del abismo. Afortunadamente pudo recuperarse y poco a poco volver a los quehaceres propios de un imperio. Sin embargo, la desdicha no abandonaría a los castellanos, dado que en el segundo capítulo la muerte les arrebató a su emperatriz, Isabel de Portugal (Blanca Suárez).

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No cabe duda de que la serie se despidió en un buen momento, dado que la muerte de Isabel de Portugal marcó un antes y un después en la vida de Carlos V, pero ¿lo hizo con buenos resultados? No hay que ser un lince para percatarse de que la serie no ha conseguido los mismos resultados que su predecesora, Isabel. Los comentarios en las redes sociales son mucho menores y las opiniones muy diferentes.

¿Cuáles son los motivos de su falta de éxito?

En primer lugar, es harto complicado relatar 40 años de reinado en 17 capítulos. Esta prisa por contar todo lo que sucedió durante esos años hace que la serie no pueda respirar ni evolucionar de forma natural. No podemos olvidar que además de contar la historia de Carlos, la serie también relata la historia de Francia, Inglaterra, Países Bajos, Nueva España… Y es que durante ese periodo, la historia de España fue la historia de Europa. Los Reyes Católicos asentaron las bases para que su nieto creara su Imperio, pero parece que Carlos, Rey Emperador no ha sabido recoger todo lo que dejó sembrado Isabel. En esta producción, la audiencia pudo ver la evolución de la historia de amor de Isabel (Michelle Jenner) y Fernando (Rodolfo Sancho), el crecimiento como monarca de Isabel, las relaciones con sus súbditos… El público convivió con la serie, vivió con Isabel su lucha por el trono y la lloró en su lecho de muerte.

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Tuvo tres temporadas y aunque los guionistas tuvieron que resumir, los personajes pudieron evolucionar. Sin embargo, los 13 capítulos que Televisión Española ha emitido de Carlos, Rey Emperador han sido una sucesión de sobresaltos. El público no tiene tiempo de empatizar con ellos. ¿A qué se debe? No se me ocurre mejor respuesta que la siguiente: «poderoso caballero es Don Dinero».

En Isabel, Sergio Peris-Mencheta se quejaba de la falta de presupuesto de la serie. Muchas de las batallas que en ella se relataban no pudieron rodarse en condiciones debido a la falta de dinero. A nuestro César le ocurre lo mismo. Apenas hemos visto batallas en estos 13 capítulos. Seguramente, si una serie de este estilo cayera en manos de la HBO, la aportación económica sería muy diferente. Esto nos lleva a plantearnos la siguiente pregunta: ¿por qué en España no se invierte en Series de televisión? Simplemente, en nuestra cultura no asimilamos que la televisión, el cine o el teatro puedan contribuir al crecimiento económico de un país.

Eso hace que la financiación de un producto televisivo sea difícil y que tenga que adecuarse a unas determinadas características para conseguir emitirse y permanecer en pantalla.

Por último, hay diferencias entre el reparto de Isabel  Carlos, Rey EmperadorMientras que en la primera casi todo el reparto abrigaba y ayudaba a una Isabel novata, en la segunda muchos papeles importantes recaen en actores y actrices con menos recorrido o con poca experiencia en este tipo de producciones. Parece que es más importante tener caras conocidas que un trabajo de mayor calidad. A pesar de todo, la producción de la cadena pública merece la pena.

Después de Navidad, el público podrá ver el final del reinado de Carlos V, que marcó un antes y un después en la historia de España. Solo el tiempo dirá si también marcará un antes y un después en la historia de Televisión Española.