Se acerca el momento de la verdad en Top Chef 2015. Tras la salida de Oriol, ya sólo quedan cuatro supervivientes en el talent show culinario de Antena 3 y se busca a los tres semifinalistas en el nuevo programa.

Es por eso que el nivel, en busca de los mejores y de la excelencia culinaria, poco a poco va aumentando para que, dentro de lo posible, la criba que todavía se tiene que hacer en busca del mejor y próximo ganador de la tercera edición de Top Chef, sea lo más justa posible.

En cuanto a hoy, además de las habituales pruebas iniciales en plató y de la prueba de fuego en la que se jueguen la eliminación y, por tanto, quedarse a las puertas de las Semifinales tanto Sergio, como Alejandro, Maria Paz y Marcel, consistirá en una prueba nunca antes vista en el programa.

Para ello, los cuatro supervivientes de Top Chef 3 contarán con la ayuda de sus madres, quienes tendrá en sus manos y en su cocina la posibilidad de salvar a su hijo de la quema... o de enviarlo directamente a la prueba final en la que los nervios pueden provocar verdaderas sorpresas a estas alturas del programa.

La prueba consistirá en que los concursantes deberán teledirigir vía telefónica a sus madres, a las que estarán viendo desde un monitor, para que estas ejecuten de la mejor manera posible el plato que sus hijos han pensado para superar la prueba en cuestión. Paso a paso, desde la receta, hasta los minutos y los fuegos, pasando por los cortes y hasta la presentación, las que dieron a luz a los cuatro candidatos a ganar el programa, deberán dar su mejor versión entre fogones para salvar a sus hijos de la expulsión.

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Una novedosa y complicada prueba que nos deja la duda de si será la madre de Marcel la que viaje desde Alemania para ayudar a su hijo o si será otra persona, por un lado, y por otro, si en caso afirmativo será en alemán en el idioma que ambos se comuniquen, que imaginamos será lo inevitable.

Tras esta apasionante prueba llegará la hora de enfrentarse a la de eliminación y donde os aseguramos habrá sorpresas. A estas alturas no cabe esperar otra cosa.