Suso empezó con mal pie en el concurso, su papel de "guapo" en el concurso hizo que desde el primer día no pasara desapercibido en Gran Hermano. A todo esto encima los guionistas (que no saben nada...) de Gran Hermano hicieron que tuviese que representar el papel de hijo de Maite. 

Las primeras semanas pareció arrastrado por Maite y su hija, una Sofía que desde el primer día se sintió atraída por el catalán. Los acercamientos de todo tipo no fueron obstáculo para que un Suso que decía no tener más que atracción física por la navarra empezara a sentir interés por Raquel. La cacereña, al menos de momento se hizo con el de Barcelona.

Lograron incluso pasar por ese paréntesis que provocó la expulsión de Raquel. 

Ahora con Raquel en casa y Sofía en el concurso, parece que Suso en muchos momentos no sabe a que carta quedarse. Por los movimientos que hace, parece que sus pensamientos van más allá de una y otra. No tiene pinta que Suso busque el amor en el concurso y quizás con la edad que tiene tampoco fuera del programa, si pasarlo bien.

Raquel no es precisamente una concursante inocente, estamos seguros de que ella en el fondo, aunque alberga la esperanza de que la relación o como se quiera llamar que tienen se mantenga, sabe que en un porcentaje muy alto  lo va a tener bastante complicado para llegar a algo más. Suso parece que piensa más en lo bien que se lo va a pasar cuando salga que en tener algo estable. 

¿Donde queda en todo esto Sofía? pues en una chica de 19 años que es enamoradiza y que quiere divertirse igual que el de Barcelona.

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La más madura Raquel, aunque ahora parece la ganadora "sentimental" de este programa, tiene todas las cartas para terminar siendo la más desencantada de un triángulo amoroso que lo es más por el divertimento que da en una edición bastante sosa, más que por la profundidad de los sentimientos que hay en estos 3 concursantes. Los reality show hacen en muchas ocasiones que relaciones intrascendentes se magnifiquen y esta parece ser una de ellas.