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Kiko Matamoros ha creado un cisma propiciando que su pareja Makoke se convirtiera en colaboradora sustituta mientras el convalecía de un nuevo retoque estético. El resto de compañeros no aceptaron que tras haber pedido ‘respeto’ y que no se hablara de ella en plató, se presentase luciendo palmito pero sin estar verdaderamente preparada para realizar ese trabajo.

Fueron unos días de tensión máxima, en los que todos a una se enfrentaron a ella incidiendo en su doble cara y en que todo en su vida y la de Matamoros es una burbuja de aire y que nada es lo que aparentan. El momento álgido fue la espantada de Makoke del plató tras descubrirse que había dado una exclusiva mostrando su casa a la revista Lecturas y las posteriores declaraciones del padre de su hija hecho un basilisco.

Mila Ximénez que al parecer tiene problemas familiares muy delicados, declaró estar al límite por su enfrentamiento con la rubia y se ha tomado unos días de vacaciones que terminan hoy con su aparición en el ‘Deluxe’ que aquí hay que rentabilizarlo todo. Pero eso es otra historia.

Lo sorprendente es que desde que J. J. Vázquez ha vuelto a ‘Sálvame’ tras la hecatombe perpetrada por el huracán Makoke, hemos observado grandes cambios en su comportamiento. Consciente de que la audiencia aunque todavía resiste empieza a estar bastante cansada de tanta bronca y tanto grito, ha empezado a dejar a los colaboradores en evidencia sin que parezca importarle ya que por supuesto ellos no replican al ‘dueño del cortijo’.

Ha descalificado a casi todos en uno u otro momento, a excepción de Kiko Hernández el más sibilino y campeón de ‘tiro con piedra escondiendo la mano’.

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Ayer por la tarde J. J. Vázquez dio un paso más erigiéndose en colaborador al dar un ‘bombazo’ afirmando: ‘comienza una nueva era’ y declarándose integrado en el eje del mal.

El ‘bombazo’ con ‘pulpillo’ incluido, hacía relación a la ruptura de la amistad entre Isabel Pantoja y Raquel Bollo, algo que no tiene la menor importancia pero que él trató de vender como si fuese un nuevo hundimiento del Titánic. Y ya hay tema para una semana, aquí de lo que se trata es de mirar de alargar todo lo posible un programa que ya no da para más y que si la competencia se pone las pilas y oferta buenas telenovelas o programas de entretenimiento tiene los meses contados.