Hace semanas pudimos leer unas declaraciones de Mercedes Milá en las que además de criticar al casting por no haber seleccionado prácticamente concursantes espontáneos a excepción de Maite, ponía en cuestión lo poco acertado que estuvo la dirección del programa al hacer las pruebas de cultura general.

A todo esto le podemos sumar esas declaraciones al principio del programa donde dejo bien claro que volvía por el dinero más que por creer realmente en el programa. Lo cierto es que cada año que pasa siempre se ha achacado que los jugadores calculaban bastante pero quizás unos casting más acertados ayudaron a que la evolución del programa (nada queda de aquellos primeros concursantes vírgenes del 2000) no se notara tanto en el funcionamiento de las relaciones entre los concursantes.

En esta edición como bien decía Mercedes quizás Maite sea la única nota discordante de un casting plano y con pocos concursantes realmente que aporten algo. Los más sosos en varios casos ya están fuera, algunos incluso pese a ser unos estudiosos de Gran Hermano han demostrado saber "cero" de lo que busca la audiencia de este reality.

Concursantes midiendo sus comportamientos y sus acercamientos, tácticas que incluso llegan a impedir el verdadero interés (si es que todavía queda algo) de la convivencia de desconocidos en un programa. Gran Hermano y su dirección tienen reglas para lo que quieren. Raquel la repescada es un firme ejemplo de ello, desde su vuelta a la casa ha contado a muchos compañeros como está el asunto fuera, una ventaja para su concurso y para los que ellos quiere. 

Ahora gente como Suso sabe que es lo que piensa Sofía de él y el amor ciego que tiene por él, y como no, lo que piensan unos concursantes de otros y los tanto por ciento de apoyos que tienen unos y otros, en este caso incluso con algunas mentiras arrimando el ascua a la sardina de la cacereña.

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Definitivamente Gran Hermano debería plantearse hacia donde quiere llegar y tener al menos un mejor gusto con unos concursantes que parece que miden su comportamiento  más pensando en lo de fuera que en los de dentro, lo que es perder el encanto para la audiencia y la experiencia verdadera del concursante.