El programa empezaba en un aula de la Complutense donde se intercambiaban opiniones entre profesor y alumnos dejó patente de primeras un error social sobre qué es la clase media. Todos los alumnos se consideraron dentro de dicha clase, unos media/baja otro media/alta. Cuando el profesor intervino con los primeros datos reflejó que el 80% de los ciudadanos se sitúan en clase media cuando en realidad sólo el 40 o 45% de la sociedad pertenece realmente a esta clase social.

    Uno de los problemas candentes era donde situar a la clase obrera, existía confusión de done situarla y fue el propio profesor quien decía que se ha  sustituido la expresión “clase obrera”, por la idea de clases populares, sobre todo en el entorno de los políticos.

Cuando se hace referencia a “clase obrera” no se hace ya para dirigirse a esas personas que trabajan, sino más bien se sitúa en la lucha por los derechos sociales  y laborales. Los mismos alumnos aludían a concepto de pertenecer a la denominada clase media y no a la clase obrera, pues mientras la segunda parecía tener una connotación negativa, al igual que el término Chav en Inglaterra, la primera tiene una connotación positiva y da la sensación de privilegiado.

    En la entrevista que Évole le hizo a Owen Jones para intentar iluminar al espectador sobre cómo está la situación clasista, es donde pudimos entender el término “Chav”. El mismo escritor afirmó que en Inglaterra existe el mismo problema que en España en el que muchas personas se consideran clase media cuando no lo son en realidad.

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    Viendo el programa y como el término “clase media” ha sido propagado con intenciones electoralistas desde Felipe González hasta hoy en día por Pedro Sánchez, pasando por Aznar, Rajoy y Rubalcaba, donde resaltan que es la clase predominante en España cuando ellos mismos saben que eso es un error. Pero todo eso ha tenido su beneficio político, pues se pudo observar como hay trabajadores, autónomos y pequeños empresarios que votan a la derecha porque se consideran de su entorno, cuando en realidad no es así. Los trabajadores han sido los que más han sufrido los recortes sociales, los autónomos son los que más impuestos pagan de los países europeos y los pequeños empresarios no se benefician de ningún privilegio fiscal, preparado para las grandes empresas. Pero el mensaje de pertenecer a un grupo social donde hay político que se meten, como Cospedal que se considera clase media, hace que fruto del desconocimiento muchos de los perjudicados sigan votando a los mismos.

      Al final Évole deleitó con un testimonio desgarrador de Martínez Morala donde señalaba directamente a los sindicatos obreros de venderse al poder.

Afirmó que son necesarios pero que como reciben subvenciones están más al servicio del poder que de los trabajadores. Añadiendo que la desunión de trabajadores está conllevando a no adquirir ningún beneficio laboral y que en muchos casos no sólo es que no se conserven los derechos conseguidos, sino que en muchos lugares se pierden.

    Owen Jones dejó una frase para la posteridad; “ el éxito social no será que haya una clase obrera/trabajadora orgullosa de sí misma y de pertenecer a dicha clase, el objetivo principal para la sociedad es conseguir que no existan clases sociales. La separación por clases sociales al fin y al cabo es una diferenciación y discriminación a favor o en contra de una persona por pertenecer a una clase u otra”.