Ya nos sorprendió hace meses cuando Jordi Évole le fue a visitar a su casa de campo en las afueras de Montevideo, la capital uruguaya, y veíamos a un Presidente de la República atípico, que aun ejerciendo un cargo así, renunciaba a todos los lujos y privilegios del mismo: ni coche oficial, ni vestir caro, ni corbata, ni nada. Así fue aquella primera entrevista en "Salvados".

Su forma de vestir también es austera, y su hablar, pausado y típico de alguien ya de edad (ha cumplido 80 años).

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Totalmente carente de habla recargada ni habla durante horas para no decir nada.

Y se ve nada más empezar el programa de hoy, que vuelve a entrevistarle ahora que ya es sólo Senador de su país: llega a su casa de campo con un Volkswagen que tiene casi los mismos años que hace que Mújica salió en libertad, después de haber pasado 13 años en las cárceles de la dictadura que asoló su país.

Un vehículo viejo, de otra época, pero una buena muestra de la renuncia casi budista de Mújica a los lujos casi aristocráticos de ser Jefe de Estado. No tan estricto como Mahatma Gandhi, pero casi.

Habló de qué le parecen los líderes mundiales, y recalcó algo importante: después de pensar cuál le parece grande durante casi un minuto, dijo que hay mucha “mediocridad” actual. Recuerda cuando había líderes con gran carisma, y se acuerda de Churchill, “un colonialista feroz y una persona detestable, pero se preocupaba por la situación mundial”.

Fue crítico con algo que es sagrado para la izquierda clásica: “La dictadura del proletariado, como que a mí no… De proletariado termina no teniendo nada, y de dictadura mucho”. También criticó mucho la “burocracia soviética”. Aunque acusó a Felipe González, que protesta por el trato a la oposición venezolana, de “hacer propaganda”. Recordó también que es hipócrita criticar a Cuba y Venezuela cuando se tolera a China.

Es difícil en tan pocas líneas hacer un resumen de sus frases interesantes e importantes en la entrevista, ya que ha sido muy claro y conciso en todo.

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Con quien fue más duro fue con Vladimir Putin: “Es como hablar con una estatua”. Sobre Rajoy, prefiere ceñirse a lo que le dijo Zapatero de él: “Me dijo que es buena persona, que discrepa en las ideas, pero que es honesto. No me dijo lo mismo de Aznar”. Por ello, Mújica y Aznar jamás se han conocido. Pero sobre Rajoy, dijo que le trató bien, que “hay que reconocerlo” y fue “un trato delicado”.

Se permitió alguna broma, como recordando cuando en una Cumbre en Valparaíso (Chile) sufrieron un terremoto y estaba el actual Rey Felipe VI: “Le dije que éste es el sueño del anarquista, agarrarnos a todos” (Cuando pasa algo así, se aconseja a la gente guardar la calma y no dispersarse).

Jordi Évole le recordó cómo fue criticada su asistencia a Barcelona en mayo, antes de las elecciones municipales, a un mítin de Ada Colau en la capital catalana, donde dio varias conferencias, con lleno total y asistencia de muchos compatriotas suyos. Él no se ponía al lado de nadie de allí, “mi manera de ser es tener relaciones con todos. Mi deber no es estar de acuerdo, sino respetar”.

Y lo más impactante: no quiere cobrar dinero por dar conferencias, ya que “me harían sentirme una vedette, y eso me daría mucha vergüenza”. Cuando le recordaba Évole que en España sí hay privilegios para los ex Presidentes, dijo: “Pobre España”.