Durante el transcurso del reality, hemos sido testigos de la relación tan peculiar que tienen Aritz y Han. El "chino granaíno" se enamoró desde el primer momento en que vio aparecer al vasco, y hasta ahora sus sentimientos no han cambiado, sino que su fuerte atracción por el del sombrero han ido a más día tras día.

Aunque Aritz siempre le ha dejado claro sus sentimientos hacia él, todos hemos podido ver los jueguecitos, tocamientos y demás roces bajo de las sábanas, dando a entender que entre ellos había algo más que una simple amistad. Parecía que Han no lo tenía muy claro, porque según él, el vasco nunca le frenaba, al revés, le seguía el juego.

Pero un acto un poco violento para Aritz, fue el desencadenante de una fuerte discusión que duró casi toda la semana y siguió en medio de las nominaciones de la pasada gala, con una violenta discusión y un ambiente muy tenso para todos, que dejaba al vasco muy nervioso y al chino hundido y en los brazos de Marta

Parecía que no había vuelta atrás y que la relación entre los dos estaba totalmente acabada, pero fue en la última fiesta del pasado viernes, donde ya con los ánimos calmados, pudieron hablar tranquilamente y ambos aprovecharon el momento para pedirse perdón y limar asperezas.

Los dos se sienten culpables por lo sucedido y aclaran que ninguno tiene rencor al otro, porque se han tenido un cariño especial y se han querido mucho. Aritz le pidió disculpas por el bochornoso espectáculo que dio el jueves en directo, se siente culpable de hacer sufrir de esa manera a su amigo, y le dice que ninguno de los dos se merecía lo que pasó. 

Le aclara que el cariño que le ha tenido se lo sigue teniendo, y que aunque haya pasado todo esto Han sigue siendo su ganador, porque pese a todas las broncas que han tenido, le quiere y eso no lo puede cambiar.

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Tras dialogar un buen rato, en el que Marta también estaba presente, ambos se emocionaron y se confesaron que se habían echado de menos, y terminaron fundidos en un fuerte abrazo, y dándose besos en el cuello y diciendo lo mucho que se quieren entre lágrimas.