Hubo un tiempo en que el posado de Ana Obregón marcaba el inicio de cada verano, tan popular llegó a ser la imagen de la boióloga reconvertida en actriz en las playas que la acogían e inmortalizaban su figura entre las olas. Del mismo modo, el anuncio de la Lotería da paso al tiempo de la Navidad, avisándonos, de manera oficial, de que no queda tanto para el 22 de diciembre, día en que se celebra el sorteo y se reparten 640 millones de euros.

Suele ser, al igual que el anuncio de Freixenet, el más esperado y comentado de estas fechas, porque otros de champagnes y cavas, turrones, refrescos y demás, parecen haber desaparecido y con ellos, la variedad en la publicidad de finales de año.

Pero así como la marca Freixenet va unida específicamente al glamour, con famosos brindando por unas felices fiestas para todos sus espectadores, la Lotería cuenta con un pasado que, aunque hace ya tiempo dejamos atrás, para muchos sigue estando presente y sigue siendo un referente: cualquier spot del cupón se comparará, sin remedio, con los del "calvo" que, a pesar de su mayoritario blanco y negro, nos tenía conquistados.

El año pasado un bar, su dueño y un cliente que no compró el boleto se hicieron célebres y consiguieron ensombrecer al mejor personaje que jamás nos haya vendido la suerte. La emoción primero y las parodias después demostraron el éxito de la campaña. La pregunta a responder entonces era qué se haría en 2015 para superarla, y ya tenemos la respuesta: un corto de animación.

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La decisión es arriesgada porque no es la de siempre, pero se aplaude en cuanto se ve el resultado. Cine mudo con un personaje entrañable como protagonista, Faustino, vigilante nocturno en una fábrica de maniquíes.

Con el mismo espíritu que hizo triunfar al bar de Antonio, este trabajador vive para sus compañeros y se lo demuestra diariamente, con un sentido del humor envidiable. Pero los maniquíes ayudan a pasar las horas, no dan calor humano, y hasta su selfie con ellos es un signo de la tristeza que encuentra entre tanta soledad.

Si se analiza demasiado, el anuncio es demoledor, pero en realidad pretende transmitir la alegría de compartir un premio que se juega entre muchos y que reparte millones a sus agraciados. Ver más allá de eso es romper la magia que propone, que tan bien funciona como pieza solidaria. 

A partir del 17 de noviembre el anuncio comenzará a emitirse en las televisiones, pero desde ya mismo puede verse en Internet y ha suscitado cientos de comentarios alabando su emotividad. La agencia Leo Burnett ha conseguido otra preciosidad para la historia, lo malo será cuando, con toda probabilidad, y como pasa siempre con los anuncios largos, éstos se vean recortados, y el universo de Faustino se reduzca a segundos en una fábrica. Pero para entonces, haberlo visto entero habrá valido la pena.